viernes, 17 de septiembre de 2010

Yo Celebro el Bicentenario...

Por Mireya Cerrillo

Doscientos años de Independencia, cien años de la Revolución mexicana, y aún hay quien se pregunta si México tiene qué festejar.

Los principales periódicos del extranjero han dedicado editoriales y columnas de opinión a éste tan nombrado Bicentenario de México.

La revista Times, el periódico New York Times y por supuesto, no podía faltar la mención del diario español El País, quien se dirige a estos festejos como “El Bicentenario más triste de América”. Deseo poder ser capaz de expresar en las siguientes líneas, todo lo que pasa por mi cabeza al cuestionarme si hay algo que celebrar... Porque por supuesto que lo hay:

Somos mexicanos, nos une la emoción al escuchar el mariachi, el gusto por el buen tequila y el amor por nuestra tradición gastronómica única e inigualable en el mundo.

Somos mexicanos, un país de contrastes: de selvas tropicales a cálidos desiertos, de pueblos remotos y montañosos a los grandes resorts que bordean las costas de nuestras hermosas playas. De restaurantes gourmet de estilo europeo, a la taquería de la esquina, el puesto de “garnachas” que no distingue clases ni condición social. De las grandes y exclusivas zonas residenciales a las casas de adobe y lata por las afueras… Sí, todo esto y más es México, 32 estados, cientos de municipios y miles de pueblos, tan distantes uno del otro, y tan juntos porque después de todo, ya lo dijo el premio nobel mexicano Octavio Paz: “Cualquier ocasión para estar juntos es suficiente, cualquier pretexto para detener el paso del tiempo y conmemorar a los hombres y los eventos con festivales y ceremonias es lo único que hace falta”. Y por eso, yo festejo, precisamente porque estamos pasando momentos difíciles, es necesario celebrar y recordar que México “nunca se ha dejado, y si quieren informarse, la historia les dirá que México es valiente y nunca se ha rajado”.

En 1810 iniciamos la lucha de independencia, en 1910 peleamos contra una dictadura…este 2010 es momento de empezar otra guerra, de exigir mejores instancias de gobierno, de dar muerte a los verdaderos asesinos de nuestra patria: el narcotráfico. Demos el grito el 15 y todos los días del año para gritar: ¡Basta ya de secuestros! ¡No más corrupción! … y ¡Viva México! Porque pese a quién le pese, y pase lo que pase, soy nieta de la revolución e hija aún de una independencia que nos merecemos. Gracias porque puedo disfrutar a mi familia, tener libertad de culto y vestimenta, porque aunque dicen que México es país de machistas, no es un país islámico.

México, a pesar de todo, sigue siendo un país vibrante, de gente amable y emprendedora, de gente que utiliza la fiesta para evadirse de una realidad casi siempre mejorable. De gente que festeja, celebra y de tanto en tanto, se toma un momento para reflexionar lo qué está pasando.

“Hay motivos en mí, por supuesto, para sentirme orgulloso de este México intenso, contradictorio y entrañable. Pero también arrastro el dolor de ver a una patria maltratada por la mediocridad de sus gobernantes y por nuestra corresponsabilidad como sociedad por tolerarlos.”


lunes, 13 de septiembre de 2010

Simplemente...México


Por Mireya Cerrillo.


Entre las luces que de noche alumbran la ciudad, hay una especial que hace brillar mi corazón.
Es el calor del hogar que se va quedando en la distancia.

Es el beso tierno y pausado. Es el abrazo fuerte y duradero.

Son las risas de un largo verano. Los secretos compartidos y los sentimientos guardados.

Es el paisaje de fotografía, el color del Caribe, la majestuosidad de mis volcanes.

Es mi familia, son mis amigos. Eres tú, soy yo. Es mi pasado: lo que fue, lo que es y lo que quiero que sea.

Son los aromas, los colores y sabores únicos de esta hermosa tierra que con orgullo, puedo llamar mía.

Es la nada, es el todo. Simplemente, es México.


Como...


Por Mireya Cerrillo.

Como quien pisa por primera vez un lugar nuevo, y se maravilla.

Como quien puede fascinarse con la grandeza de las cosas que hace tiempo guardan y cuentan tantas historias.

Como yo, cuando me enamore de tus ojos.

Como tú, cuando me miraste por primera vez.

Como un primer beso.

Como sentirte y extrañarte.

Como tenerte y desearte.

Como un café en Italia.

Como aquella noche de luces en París.

Como encontrarte en aquel callejón de la ciudad condal.

Como un vals en Viena.

Como tú, con esa flema inglesa.

Como yo, tan alegre como un baile griego.

Como tú y como yo…como dos extraños.

Como si nos conociéramos hace tiempo, y hace tiempo que no nos encontramos.

Como quien se pierde en tu sonrisa, en tus ojos y luego en tus brazos.

Aquí me encuentro, en el más dulce de los haberes.

Así, como quien dice te quiero queriendo gritar te amo.

Sin saber por qué…pero te amo.

Sin saber de cuándo ni de dónde…pero te amo.

Sólo es el cómo…como quien sabe que amar es de locos… que amar, emana de ti una melodía hecha poesía.

Así, no importa cuánto, sino cómo te amo.