domingo, 20 de noviembre de 2016

Morirse en domingo...



 "Si alguna vez me suicido será en domingo. Es el día más desalentador, el más insulso. Quisiera quedarme en la cama hasta tarde, por lo menos hasta las nueve o las diez, pero a las seis y media me despierto solo y ya no puedo pegar los ojos. A veces pienso qué haré cuando toda mi vida sea domingo." La tregua, Mario Benedetti.

Por Mireya Cerrillo.

Hay un poema de Vicente Martín que dice:

Lo bueno de morirse en domingo es que te queda
los lunes tan a mano
que se toca
la eternidad entera con los dedos.
Lo bueno de morirse en domingo es que no hay tiempo
ni tierra en que enterrarte,
y se te queda
mirando una epidemia del color de la nubes
y te inventas las horas otra vez.
Te imaginas un mundo en el que sólo las cosas que has amado
tienen cuerpo y dicción.
Un mundo a tu estatura, sin palabras heridas ni voces de antipájaros.
Un mundo en el que valen
las distancias sin cable y la inminente promesa
de otra resurrección.
Lo bueno de morirse en domingo es que mañana es ahora,
que una gota de agua es lo mismo que una gota de agua
y que hablar,
simplemente,
es mirarse uno a otro en el instante preciso
en que empieza el deshielo.


Ante la desolación y desesperanza que se puede llegar a sentir de lunes a sábado, a veces lo único que nos queda es el deseo inútil de querer morir en domingo.
En domingo porque es un día improductivo e inservible... casi nulo.
No se sabe si es el colofón o el inicio...así como la vida, así como la muerte... ¿Empiezas o acabas? ¿Llegas o te vas?
A veces la vida se siente como una tarde de domingo. Sin pedirnos cosas importantes ni exigirnos de más.
Nunca ocurre nada los domingos. Nadie se enamora en domingo. Dicen que es el día de los infelices.
Por eso, cuando me muera, será en domingo... Y quizá entonces se lea en mi lápida aquella frase de Murakami: "No hay nada que temer, porque éste no es un domingo como cualquier otro."


Cosas de la vida...

"Y si un día por alguna de esas cosas de la vida quisieras verme, dímelo."


Por Mireya Cerrillo.

Las mejores cosas de la vida, no son cosas... sin embargo, designamos como "cosa" a todo aquello que existe: material o inmaterial, real o imaginario, concreto o abstracto.
Objetos, seres vivos, pensamientos, emociones, acciones, sucesos... el todo son las cosas de la vida.

Tenía miedo de quererte... y hoy con este dolor que siento, sé que todos mis miedos eran verdad. Cosas de la vida.

Recordaré lo que no quieras. Y te olvidarás de mí aunque no quisiera.
Llueve. Hace frío. Perfiles de gente, siluetas de casas y lugares... me recuerdan a tí.
Cosas de la vida.

Hoy el viento me dice que mientras más grande sea el sueño, mayor será la pesadilla.
¡Qué cosas tan ciertas! ¡Vaya cosas de la vida!

Gana más de lo que pudiera gastar en una vida... sin embargo, las deudas los embargan porque no saben compartir.
¡Cuánta ironía en las cosas de la vida!

Con su mordacidad se burla de nosotros y nos recuerda que ella es siempre más grande que nosotros...

Sarcasmo y burla... la realidad del día a día... ¡Cosas de la vida!.


jueves, 10 de noviembre de 2016

A través del humo...


"El perfume es el humo de los dioses."

Por Mireya Cerrillo.


Los antiguos romanos quemaban una sustancia aromática que desprendía un humo fragante. A esto se le conocía como "pro fumo", pues a través del humo es como obtenían un aroma agradable...

A través del humo, ese de mis ojos tristes y nublados es que a ratos puedo ver la substancia de las cosas...
A través del humo del cigarro compartido, emana el fuego de la conversación más cálida y humana...
A través del humo del incenso, me dejo llevar hacia los aromas de mil tierras extrañas y lejanas.

Hoy se que:

Somos humo... vapor del universo, las estrellas y la nada.
Somos fragancia...expresiones de la tierra, la alquimia y el agua.
Somos fumarada... una exhalación de amor en éxtasis mojada.

Al calor de la hoguera emana tu fragancia. 
Y me convierto en duda y ansia.
Hay una chispa en tus ojos que me pide que no me vaya.
Pero hay humo en tu mirada y se torna gris y desdichada.

Debo irme. Se incendia una llama y me vuelvo cenizas: polvo de una pasión contrariada.
No soy. No existo. Y a través de la humada, surge la luz que tanto anhelaba.
Soy una con el firmamento. Incienso excelso del cosmos. Nube ahumada.

He vuelto a ser neblina. 
Bálsamo de un astro.
Perfume de una luminaria.
No soy mas que el recuerdo de un lucero.
Soy una estrella. Soy esencia. Soy breve y fugaz. Soy vida. Soy muerte. Soy nada...


Perfume...

"Existen perfumes que dejan aroma a recuerdos..."

Por Mireya Cerrillo.

Tienes un aroma que emana pecado... 
Veneno en la piel: sudor afrodisíaco.
Yo soy esencia de verano:
frescura, travesura y desengaño.

Eres madera y tabaco,
el mejor brandy añejado.
Son tus años hilos de plata
en tu pecho y barba de pirata.

Perfume somos.
Memorias de un rato.
Olor a un acuerdo de cama:
Sin compromiso, sin amor y sin drama.

Termina el sexo...
Continúa el convenio.
Dos adultos simples y complejos.
¡Así sin sentimientos, qué ingenio!.

Pero te quedas en mi
con tu olor en mi cuerpo.
Y con fragancias debo dejarte ir
para que seas otra vez recuerdo.

Hasta el próximo encuentro
y todo se torna desconcierto.
Un sí con el toque de tu loción
y vuelve el mutuo jugueteo.

¡No hay amor!
¡No hay obligación!
Libre soy de ir y venir.
De tocar y no sentir.


miércoles, 2 de noviembre de 2016

Amor muerto...


"Conocer el amor de los que amamos es el fuego que alimenta la vida." Pablo Neruda.


Por Mireya Cerrillo.

Hoy es Día de Muertos y duelen las ausencias. Esas que llevo en el pecho y se transforman en llanto en cada evoco de profundo sentimiento.
Mas estoy segura que aflijen más las presencias que murieron... 
Esas que pudiendo vivir, perecieron. Pudieron ser y no fueron.
Amores muertos. Amantes que se rindieron.
Es noviembre y hace frío. Ese frío que quema los huesos y los recuerdos.
Hay una ofrenda en casa: Una especial para tí con una foto de nuestro último feliz momento.
Pero ya no estás aquí. Has muerto y en mi corazón todo es luto, desolación y desespero.
La ofrenda tiene flores, velas, papel picado, colores y sabores. . . Pues la muerte es una fiesta, y el amor sólo tristeza. 
Todo es para ti esperando tu breve regreso. 
Pero la luz de las velas no ilumina tu retorno y el copal es sólo humo negro de los sueños que fenecieron.