domingo, 21 de junio de 2009

"Hoy Tengo Que Decirte Papá"...


Por Mireya Cerrillo

Hay muchas cosas que aún no sé de la vida… No sé qué se siente dar vida a otro ser, desconozco qué se siente escuchar por primera vez “papá” o “mamá”.

Las dos personas de las que más orgullosa me siento en mi vida son mis Padres: ellos me han enseñado tanto y dado todo, que resulta difícil expresarles todo lo que quisieran que supieran.

Hoy celebramos en México el Día del Padre y una vez más la soledad y la distancia me invitan a la reflexión. Hay tanto que me queda por entender y por aprender, que aunque no sé tantas cosas, hoy puedo decir lo que significa ser hija: Ser la más pequeña, la nena de la casa, y como tú siempre me llamas: tu princesa.

Sé lo que significa tener siempre a alguien a tu lado para responder todo tipo de preguntas. Gracias por contestarme siempre con la verdad.

Y sobre todo, sé lo “PADRE” que ha sido tener a una persona que ha jugado conmigo: me enseñó a andar en bicicleta, y fue mi alumno cuando jugaba a la escuelita y yo era su maestra. Agradezco los sábados de piscina y los domingos de zoológico. Las tardes en el boliche, las navidades de KFC jaja, y sobre todo, cuando me cocinaba con cariño su platillo especial: “carne tártara”, o “entomatado verde”.

Sé que ser padre es un gran regalo: Gracias Papá por hacerme sentir cómo el mejor regalo de tu vida.

Sé que cada día debes ser mejor persona para alguien más: Gracias Papá, por enseñarme a ser mejor cada día. Quiero que sepas que el tiempo que he pasado contigo vale mucho. Gracias porque además eres un gran amigo. Una persona que ha luchado siempre para salir adelante, que tiene un gran carácter, pero al mismo tiempo, un gran corazón.

Esto es una carta, producto de las letras, dibujos y garabatos que alguna vez practiqué en las paredes de casa. Gracias por alentarme desde pequeña a expresarme.

Por eso, hoy y siempre ¡FELICIDADES A MI PAPÁ! Gracias por las palabras de apoyo, por alentarme a seguir adelante, por creer en todos mis sueños por locos que parezcan, por tus abrazos y por todo el amor, el cariño, las experiencias vividas y el tiempo compartido que son parte de mí.


Hoy quiero recordar también a un ser especial: Un ángel que siempre me enseñó con el ejemplo, el gran significado de la palabra amor, y que con la sencillez de su persona, me enseñó que lo más grande es lo más pequeño. Gracias abuelito por tantas y tantas horas de juego, días de parque, y tardes de charla a lado de tu ventana. Te extraño...

A mi hermano Jorge, quien se desvive por sus hijas como nadie en este mundo. Y que ha sido también, un gran rol a seguir, y en toda la extensión de la palabra: un gran hermano. Y aunque Enrique y Gerardo no son padres aún, sé que el día que les toque ser padres, serán PADRISIMOS, pues como hombres valen mucho, como personas valen oro, y como hermanos son lo mejor. Gracias a los 3 por ser mi gran apoyo y mi gran ejemplo.

Gracias a la vida por poner en mi camino a tantos buenos hombres que me han enseñado, educado y sido parte de mi crecimiento y mi formación como persona.

Hoy y siempre, les deseo lo mejor…

¡LOS QUIERO MUCHO!



martes, 9 de junio de 2009

Durmiendo con la Luna. . .


Por Mireya Cerrillo
En un viaje transatlántico,
En un sueño sin dormir,
Intenté irme en un barco
Pero sólo logré escribir.

Envíe un mensaje en una botella
Con tinta indeleble empecé,
Le pedí un deseo a una estrella:
Tenerte cerca, tal vez.

Que el mundo gira a la derecha: eso lo sé
Que el sol calienta nuestros días
Y la luna cobija nuestras noches: también.

Aprendí que nos conecta el inmenso mar
Bajo el reflejo de la misma luna.
Del otro lado del mundo, sólo te quiero abrazar
Y ser tu satélite de cristal.

Asomada por mi ventana
Le conté un secreto a la luna,
Azul y brillante como ninguna
Acortó distancias e iluminó la bruma.

La luna me acompañó
En ese gran momento,
Con su luz me bañó
Cuando todo era perfecto.

Me concedió el relente de tus besos
Y muchas fases a mis deseos,
Te dije buenas noches
Pero te encontré en mis sueños...

Durmiendo con la luna y despertando con el sol.


martes, 26 de mayo de 2009

No se admiten sapos...


Por Mireya Cerrillo.

Soy una niña que creció como una pequeña princesa...
Rodeada de súbditos y complaciendo a los reyes de mi pequeño palacio de cristal:
Jugué en los jardines llenos de flores y subí a la torre más alta de mi castillo.
Encerré a mis miedos en un calabozo y desaté el dragón que llevo dentro.
Escapé de mi mundo, tomé mi blanco corcel y huí….Lejos, llegué a otro reino.
Usaba armaduras para protegerme. Ya las cambié por un delicado vestido color rosa.
Hoy me siento princesa de cuento sin hadas… Y condenada a soñar:
Busco un caballero: con espada y armadura dorada.
Quiero un escudero que llegue con mil rosas hasta mi ventana.
Busco un príncipe azul o de cualquier color… en realidad de muchos colores:
Blanco: debe ser bondadoso, pero no inocente.
Naranja: que sea atractivo, siempre creativo.
Verde : que nunca pierda la esperanza, que sea fresco y estable
Amarillo: que sepa ver la alegría en todo, y me contagie energía.
Púrpura: no importa que no sea de la nobleza, me interesa más que sea ambicioso.
Rojo: ya que es imprescindible ser apasionado.
Azul: pues quiero que sea sincero, inteligente y leal .
Y de color negro; pues se precisa ser elegante y formal.
Busco un soberano de corazón compatible, que pelee las justas conmigo y algunas por mí.
Nada ocurre por casualidad; sí por causalidad. Y en un tiempo y en un lugar: te encontraré.
Serás de muchos matices, y pintarás mi vida de colores.

Recompensa: el corazón de esta princesa ilusionada.

sábado, 23 de mayo de 2009

La vida es: decisión...

Por Mireya Cerrillo

Hace poco, vi un video en el que aparecían los compañeros que hice durante mi estancia en la facultad de medicina diciéndo el famoso juramento hipocrático… Por un momento sentí nostalgia, pues de haber continuado por ese camino, seguramente estaría con ellos en el video….


Entonces empecé a reflexionar sobre lo importante que son las decisiones en nuestra vida. Son ellas las que al final marcan el camino que hemos de seguir. Desde las más pequeñas hasta las más importantes: Nuestra existencia son decisiones. El haber desistido entonces, me trajo a coincidir aquí.

Soy una médica frustrada… y como tal, pasé un momento de transición en el que tuve que “tomar la decisión” de lo que quería ser el resto de mi vida… Los que me conocen, saben que abandoné la vida de la bata blanca y enseguida empecé Periodismo, la carrera de mis sueños… y fue en ese periodo de reflexión en el que comprendí el camino que debía tomar.

Estaba tan indecisa e insegura sobre lo que quería hacer, que acudí al consejo de mucha gente. Al parecer, todos los demás sabían lo que debía haber estudiado desde el principio menos yo. Fue una persona la que sin saber sobre mi 2ª opción, me terminó de convencer…

Me dijo que efectivamente yo estaba destinada a curar a la gente, pero de otra manera. Me explicó que mi herramienta no serían mis manos sino mis palabras, y que yo llegaría a masas, no a unos cuantos.

No necesité más para decidir y aceptar con gusto la profesión que quiero forjar. Y aunque de vez en cuando necesito recordármelo, me ilusiona la idea de llegar a ser una Gran Periodista.
Quiero ser parte de la historia, sin dejar de contar mi historia. Quiero escribir para que me lean. Ver el mundo, para mostrarlo. Y sobre todo, quiero aprender, investigar, conocer…siempre siendo YO.


Y tal vez, sólo tal vez, algún día mi nombre se encuentre al lado de mujeres cuyo trabajo me ha inspirado: Carmen Aristegui y Lydia Cacho… Oriana Fallaci y Christianne Amanpour… (Daría cualquier cosa por poder conocerla.)

Mientras tanto, me recuerdo cada día: Que tengo que caminar, antes de querer correr.
Que tengo que saborear cada instante. Que debo comerme el mundo a pequeños bocados y no a grandes mordidas. Tengo prisa por vivir mi futuro, que me olvido de disfrutar mi presente.

No sé qué ni quién seré… Estoy descubriendo mi YO en mi ahora. Sigo soñando, sigo aprendiendo, sigo creando mi camino, continúo tomando decisiones. Y sobre todo, espero. Espero con impaciencia el pequeño día en el que me sienta grande.

domingo, 17 de mayo de 2009

Me duele...


Por Mireya Cerrillo

Entre las 4 paredes de mi habitación, trataba de calmar este dolor… Éste maldito dolor de cabeza que no me deja hacer nada.
El dolor… ¿Qué es el dolor? Es algo incuantificable pues cada uno tenemos nuestra escala.
A todos nos duele algo… Nadie escapa del dolor.
Para algunos es físico: una enfermedad duradera, un malestar pasajero…
Para otros es emocional: pretenden estar bien, poner buena cara, cuando por dentro están agonizando.
No sé qué es peor… El sufrimiento que tenemos asumido, o el que no queremos aceptar.

Me duele querer amarte…

Me duele la soledad…

Me duele la distancia…

Me duele la indecisión…

Me duele la impaciencia...

Me duele la ausencia...

Me duele la cabeza, de tanto pensar.

Me duele la vista, de ver el mal.

Me duelen los huesos, de tanto aguantar.

Y sobre todo, me duele el corazón, que se muere por amar.


Y mientras espero por ese remedio que me haga mejorar, me enfrento al papel en blanco. A la vida que tengo por delante y a los miedos que debo enfrentar.

¿En dónde encuenro la cura a éste dolor?, éste dolor, que ya pasará... Me aliviaré, y otro vendrá.

domingo, 10 de mayo de 2009

¡Qué alegría da: decir Mamá!

"Tú eres lo más bello que jamás me sucedió..."

Por Mireya Cerrillo


El domingo pasado se celebró aquí en España el día de la madre… yo no quise escribir pues preferí esperar al 10 de Mayo, el día que siempre he celebrado a la mujer que me dio la vida: mi mamá.


Hoy es uno de tantos días, una de esas fechas especiales en las que quisiera acortar distancias y poder estar en mi casa, festejar con mi familia y compartir éste tipo de momentos. Pero me encuentro a cientos de kilómetros, y aunque físicamente no puedo abrazarla, en mi corazón está presente más que cualquier otro día.


De pequeña le hacía dibujos, le regalaba flores e incluso alguna manualidad que hacíamos en la escuela. Un poco más grande, le hice poemas y cartas. Hoy, no sé qué escribo pues no encuentro palabra, que siendo tan pequeña exprese tanto como un simple: GRACIAS.


Gracias Mamá, por tratar de comprenderme, incluso cuando yo no puedo explicarme.


Gracias por ser la única persona en el mundo capaz de aliviarme con tu sonrisa, por las noches de desvelo que te he costado, por las oraciones que me has regalado, por tu fe que me ha levantado, y por llevarme siempre contigo.


Gracias por ser mi combustible, el empuje para que logre lo imposible.


Gracias por enseñarme a sumar amor, restar rencor, dividir sólo para compartir, multiplicar mi bondad y sobre todo, a ser paciente con la vida, prudente con lo que me rodea, y exigente conmigo misma.


Soy afortunada y estoy agradecida con la vida por el regalo que me dio; un ángel al que siempre he llamado Mamá:


La persona con los brazos más cálidos que un hijo puede sentir.
El ser humano con el corazón más noble y siempre dispuesto a amar.
La mujer con la mirada tierna para guiarme, y dura para reñirme y enseñarme la lección.


Mami, quiero que sepas que:


Todo lo que soy, es gracias a tu dedicación.
Todo lo que puedo ser: es gracias a tu amor que me ha dejado volar.
Todo lo que quiero ser: es llegar a ser para mis hijos, (el día que me toque ser madre), lo que tú has sido con nosotros.


Perdón por las veces que te he faltado. Por los días que no he estado a tu lado, y por las noches que escapaba a tu cama buscando abrazo.

Sólo tu amor, tu ternura y tu cariño, se resumen en ti: mi primer apoyo, siempre el más importante.


¿Qué sería del mundo sin las mamás? ¿Qué sería de mí sin mi mamá? No quiero ni pensarlo. Podría escribir páginas enteras celebrando a mi mamá, pero sólo me queda concluir diciéndote:


¡TE QUIERO MUCHO!


Recuerda que no hay distancia suficientemente larga que me impidan abrazarte, ni tiempo demasiado largo para volver a verte.


¡ F e l i z_D í a_ d e_ l a_ M a d r e !

sábado, 18 de abril de 2009

Para mi Abuelita. . .


"Cuando me mires sin verme, y sin verme pienses en mí,
es que tú sabes quererme como te quiero yo a tí".

Por Mireya Cerrillo


Es sabido por todos que crecí en Puebla en un ambiente muy tradicional, lleno de color y sabor... Y sobre todo, rodeada del amor que mis abuelos, mis padres y mis hermanos siempre me han dado.

Los que me conocen saben que mis abuelitos, como cariñosamente siempre los he llamado, son una influencia muy importante en mi vida y en mi formación. Ellos me cuidaron y convivieron mucho tiempo conmigo.

Hoy, mi abuelito no se encuentra físicamente con nosotros, pero su recuerdo está siempre vivo. Hoy, mi abuelita cumple años y quiero festejarla, aunque sea yo, quien me encuentre lejos de ella.

No hace falta recordarle cuánto la quiero, pues lo sabe. No es necesario decirle cuánto la extraño, pues lo tiene presente, pero hoy, quiero ir más allá y hacerle saber cosas que tal vez no le he dicho. Y sobre todo, contarle a otros: quién es ella.

Ella es la mujer que me enseñó de Dios. . . que me dejaba jugar con la masa a la hora de hacer galletas, que me reñía si me portaba mal, que me consentía con una golosina o un chocolate, que me prestaba sus colores para pintar, y que me enseñó a cuidar de mis primos los más pequeños. Así, aprendí a cambiar pañales, a ver cómo los bañaba, y a aprender el papel de la prima mayor. Ella es la mirada que se ilumina cada vez que regreso a casa, es el abrazo en pausa que siempre espero recibir y el beso alargado que me acuesta cada noche.

No imagino mi infancia sin los abuelitos que la vida me dió, sin los días llenos de cariño, las tardes de parque y juego o las noches de bendiciones. Añoro esos días en los que me sentaba con ellos a platicar y saber de sus vidas. Conocerlos y tenerlos ha sido un regalo excepcional.

Mi abuelita, me ha permitido conocerla como ninguno de sus nietos la conoce, y aunque diga que a todos sus nietos los quiere por igual, sé que ocupo un lugar especial en su corazón, como ella sabe que ocupa en el mío.

Gracias abuelita por enseñarme tantas cosas, por haber llenado mi infancia de tantos recuerdos bellos, por enseñarme los colores de tu vida, por jugar y bromear siempre conmigo, por tu cariño y tus oraciones siempre incondicionales. Por tu sonrisa y tu presencia en mi vida, y sobre todo, por el mejor regalo que me has dado: mi mamá.

No hay distancia suficientemente larga que me impida abrazarte... Desde éste cachito de mar al tuyo, te abrazo fuerte en este día especial de tu cumpleaños. Te beso con mucho amor deséandote lo mejor.
¡ F E L I C I D A D E S !
Te Quiero Mucho...
tu nieta
Yiyi.

jueves, 19 de marzo de 2009

¿Poeta Yo?. . .



Por Mireya Cerrillo

¿Poeta yo?, ¡para nada!
yo solo escribo pequeños versos,
donde expreso los sentimientos
de una chica de la vida, enamorada.

¿Poeta yo?, ¡ni comparación!
mis escritos: sólo letras.
otros: ¡qué poetas!,
sus palabras: ¡vaya momentos de inspiración!.


¿Poeta yo?, ¡imposible!
no conozco de la vida verdaderos sinsabores,
ni he sufrido de inquietantes desamores
sólo soy de corazón impredecible.

¿Poeta yo?, ¡jamás!
¿Quién fuera un verdadero autor
para escribir versos nada más?
y quedar como poeta ¡de la vida y del amor!

¿Poeta yo?, tal vez...
mientras tenga un trozo de papel
y sea capaz de escribir,
cualquier cosa puede suceder.


jueves, 12 de marzo de 2009

"Tengo un secreto
que se me nota en el cuerpo.
Un deseo que ya no contengo.
Quiero ser la dueña de tus besos.
Fundirnos en un abrazo
y escuchar de tus labios
un te quiero.
Y mientras espero
cansada de esperarte,
me quedo con tus ojos
que me invitan a amarte."

domingo, 8 de marzo de 2009

Día de la Mujer . . .



Por Mireya Cerrillo

Todos conocemos a muchas mujeres. . . Mujeres que de una u otra manera entran en nuestras vidas y van dejando huella.
Aunque vienen en diferentes formas y colores, al final todas somos una y representamos muchas cosas:

La calidez de una amiga, la dedicación de una esposa, los cuidados de una hermana, la compasión de una madre, las bendiciones y la ternura de una abuela…

Todas hermosas, fuertes, llenas de coraje, que cumplimos lo que nos proponemos, con un corazón dulce, capaces de afrontar las adversidades con una sonrisa y compartir lo mejor de nosotras con los que nos rodean.

Hoy que es el Día Internacional de la Mujer, quiero recordar a todas las mujeres que siempre llenan nuestros días de sonrisas y nuestras noches de consuelo.

A ellas que luchan por los demás y en algunos casos, por ellas mismas al combatir enfermedades difíciles. A las que afrontan la soledad y a las que complacen con su compañía.

A todas de todas las edades y todas las culturas: empresarias, amas de casa, profesionistas, amigas, amantes, tías, primas, abuelas, compañeras, etc. A las que recordamos sus nombres gracias a la historia, y las que escriben su historia constantemente. A las olvidadas en un papel, y a las que nunca olvidaremos.

A todas y cada una de ellas: Gracias por existir, por dar vida y llenar de vida nuestra existencia.


Con cariño dedico esta entrada a la mujer más importante de mi vida: mi mamá.

Esa persona que con sus cualidades y defectos, es una gran mujer en toda la extensión de la palabra:


Madre

Unica

Justa

Especial

Risueña


Te deseo un gran día. . .Siempre


¡Felíz Día a las Mujeres!

Por su presencia y por ser la escencia de nuestra vida.

Al ser emocional por excelencia.

Doy un especial abrazo a todas las mujeres que me rodean.