Por Mireya Cerrillo
Hay muchas cosas que aún no sé de la vida… No sé qué se siente dar vida a otro ser, desconozco qué se siente escuchar por primera vez “papá” o “mamá”.
Las dos personas de las que más orgullosa me siento en mi vida son mis Padres: ellos me han enseñado tanto y dado todo, que resulta difícil expresarles todo lo que quisieran que supieran.
Hoy celebramos en México el Día del Padre y una vez más la soledad y la distancia me invitan a la reflexión. Hay tanto que me queda por entender y por aprender, que aunque no sé tantas cosas, hoy puedo decir lo que significa ser hija: Ser la más pequeña, la nena de la casa, y como tú siempre me llamas: tu princesa.
Sé lo que significa tener siempre a alguien a tu lado para responder todo tipo de preguntas. Gracias por contestarme siempre con la verdad.
Y sobre todo, sé lo “PADRE” que ha sido tener a una persona que ha jugado conmigo: me enseñó a andar en bicicleta, y fue mi alumno cuando jugaba a la escuelita y yo era su maestra. Agradezco los sábados de piscina y los domingos de zoológico. Las tardes en el boliche, las navidades de KFC jaja, y sobre todo, cuando me cocinaba con cariño su platillo especial: “carne tártara”, o “entomatado verde”.
Sé que ser padre es un gran regalo: Gracias Papá por hacerme sentir cómo el mejor regalo de tu vida.
Sé que cada día debes ser mejor persona para alguien más: Gracias Papá, por enseñarme a ser mejor cada día. Quiero que sepas que el tiempo que he pasado contigo vale mucho. Gracias porque además eres un gran amigo. Una persona que ha luchado siempre para salir adelante, que tiene un gran carácter, pero al mismo tiempo, un gran corazón.
Esto es una carta, producto de las letras, dibujos y garabatos que alguna vez practiqué en las paredes de casa. Gracias por alentarme desde pequeña a expresarme.
Por eso, hoy y siempre ¡FELICIDADES A MI PAPÁ! Gracias por las palabras de apoyo, por alentarme a seguir adelante, por creer en todos mis sueños por locos que parezcan, por tus abrazos y por todo el amor, el cariño, las experiencias vividas y el tiempo compartido que son parte de mí.
Hoy quiero recordar también a un ser especial: Un ángel que siempre me enseñó con el ejemplo, el gran significado de la palabra amor, y que con la sencillez de su persona, me enseñó que lo más grande es lo más pequeño. Gracias abuelito por tantas y tantas horas de juego, días de parque, y tardes de charla a lado de tu ventana. Te extraño...
A mi hermano Jorge, quien se desvive por sus hijas como nadie en este mundo. Y que ha sido también, un gran rol a seguir, y en toda la extensión de la palabra: un gran hermano. Y aunque Enrique y Gerardo no son padres aún, sé que el día que les toque ser padres, serán PADRISIMOS, pues como hombres valen mucho, como personas valen oro, y como hermanos son lo mejor. Gracias a los 3 por ser mi gran apoyo y mi gran ejemplo.
Gracias a la vida por poner en mi camino a tantos buenos hombres que me han enseñado, educado y sido parte de mi crecimiento y mi formación como persona.
Hoy y siempre, les deseo lo mejor…
¡LOS QUIERO MUCHO!








