lunes, 21 de septiembre de 2009

Llegó con el Sol, Se fue con la Lluvia...


Por Mireya Cerrillo

El verano ha terminado: No más viajes, no más vacaciones...Sólo quedan los buenos recuerdos y todas las experiencias vividas.

Estoy tratando de hacer un recuento de todo lo que éste verano ha significado para mí, y no sé por dónde comenzar. No sólo son todas las nuevas imágenes que se quedarán en mi mente, o los diferentes sabores que permanecerán en mi paladar, ni siquiera toda la gente nueva que he conocido…hay algo más.

Éste verano fue importante para mí en muchos sentidos. No regresé a casa y me dejé llevar. Entendí sobre mi familia, pero principalmente: sigo aprendiendo sobre mí. Entendí que la distancia es sólo un pretexto para volver a verlos, y que el tiempo cumple todas las fechas.

Viajar: es una de las cosas que más me gusta hacer y agradezco la oportunidad que tengo de poder hacerlo. Y cuando lo hago, me es imposible dejar de pensar en personas como mi abuelito, que conocía el mundo gracias a los libros. Me gustaría poder tener conversaciones con él, saber su opinión, y poder ver la emoción reflejada en su rostro una vez más, sería todo un regalo. Me gusta que mi abuelita me pregunte y se interese en los lugares lejanos a su tierra, que visita su nieta.

En 3 meses, viví momentos que trajeron fuertes cambios emocionales para mí. No puedo ponerlas en palabras, simplemente sé que algo pasó dentro de mí durante éste tiempo. Tal vez fue el encontrar raíces aztecas en el chocolate belga, o la dolce vitta de Italia o que encontré mi kefi en Grecia. No lo sé, posiblemente sólo fue que aprendí a disfrutar y que fui feliz, que aprendí, conocí e hice nuevas y duraderas amistades.

Este verano, pisé el mismo suelo que Napoleón, Julio César, Aristóteles y Alejandro Magno (entre otros), y eso me hizo sentir grande. Nunca pensé que fuera posible. Creo que ellos al igual que yo: son guerreros, conquistadores, estrategas… Yo estoy en la lucha constante de lo que pienso y lo que quiero, trato cada día de conquistar mis sueños y hacerlos realidad, y sobre todo, lo hago siguiendo la táctica que me han enseñado: no olvidar de dónde soy.



martes, 25 de agosto de 2009

"Una Mexicana Muy Atípica"...


Por Mireya Cerrillo


Cuando conozco a una persona, esta es la frase inicial: “No pareces mexicana”. Es probable que la primera vez haya dejado pasar el tema y no haya puesto atención. Pero después, comencé a preguntarme qué era parecerse mexicana.

Ya lo decía Albert Einstein: “Es más fácil romper un átomo que romper un prejuicio”. Pues el prototipo de mexicano que tienen en mente los europeos es: “persona de piel muy morena, (seguramente porque habita en el desierto), que habla como Speedy González, con un “guey y un órale” muy acentuados, con un gran sombrero, recargado sobre un cactus, con botella de tequila en mano, y que se la pasa cantando rancheras, ah y en el mejor de los casos, no vive en el desierto, sino en el rancho y monta siempre a caballo.”

Buff! Si esta es la imagen que tienen de nosotros los mexicanos, entonces no soy mexicana. No somos así. Es decir, yo no vengo de un desierto, vengo de una ciudad tan, más o menos, “civilizada” y “urbanizada” como cualquiera de Europa, donde tenemos casas, coches y sí: aprendemos a hablar inglés. Ese acento de “mexicano” que conocen, es de un personaje animado creado por una empresa de Estados Unidos (pueblo que se ha encargado de crear esta imagen que tienen de nosotros). Y no, no tengo la piel morena, así como no todos los europeos son de piel blanca, no todos los mexicanos somos de piel morena.

De cualquier manera, si ésta es su opinión: soy una mexicana atípica, no soporto el calor, (aunque crean que vengo de un lugar súper seco y caliente), el mar me gusta un momento (aunque piensen que el Caribe pasa por los 31 estados de mi querido México), y no todo lo que como es picante (no obstante es verdad que siempre llevo un poquito de “salsita en el bolso”)… Después de todo; la vida es mejor "picosita".

En fin, todos estos estereotipos que tenemos de las personas, de las culturas, de los países, se debe sólo a que desconocemos las cosas. Un escritor español dijo: “El primer paso de la ignorancia es presumir de saber.” Y es que es tan difícil admitir que desconocemos algo, que preferimos decir que lo sabemos. Cito a Albert Einstein una vez más, “Todos somos muy ignorantes. Lo que ocurre es que no todos ignoramos las mismas cosas.” Y es así, soy mexicana, y alguna cosilla sé de México, aunque hay muchas cosas que debo y quiero conocer de mi país.

Y bueno, ya que estoy metida en el tema, quisiera que los europeos supieran 3 cosas de México.

1. México es Norteamérica, ni centro ni sur América. Aclaremos que América es un continente, y mi país está muy arriba del Ecuador.

2. Por lo antes mencionado, el amazonas no pasa por México. Y aunque es verdad que el desierto es uno de los ecosistemas más amplios de México, también tenemos selva, bosque,y sí también tenemos hermosas montañas, amplios valles, incluso uno que otro volcán.

3. Los nachos y burritos no son los platillos típicos de México. Lo son el maíz, el fríjol y por supuesto: el chile y sus más de 100 tipos. Ah, y el cacao viene de México.

México es un país tan grande y amplio que aún tengo tanto por descubrir de él: con mucha historia y cultura propia, lleno de leyendas, una gastronomía única y una música inolvidable.

Siempre lo he dicho, soy orgullosamente mexicana, y "si te interesa saber de mi país lejos de las playas y el hotel holiday inn", estoy más que dispuesta a compartir lo mucho o poco que pueda saber del lugar donde nací.

Lo confieso, se me “enchina el cuero” cuando el mariachi suena, se me sube el tequila, pero cuando lo bebo, tiene que ser del bueno (añejo y reposado), soy feliz con un taco con sal y soy pipope (pieza poblana perfecta), soy fresa (pijo) y me encanta la música de nacos (quillos) (banda, cumbia). Y lo más importante: soy feliz de ser así.

Lo acepto, tal vez sí sea una mexicana muy atípica y no parezca mexicana. Soy atípica porque amo a mi país con todo lo bueno y lo malo, por eso puedo decir: “qué chingón* es México y qué chingona es su gente”.

* Término mexicano que se utiliza para denotar que algo está muy bien, que es muy bueno, que se hace muy bien.


lunes, 24 de agosto de 2009

De Viaje...



Por Mireya Cerrillo

Desde el día en que decidí estudiar en el extranjero, mi vida se ha convertido en un verdadero viaje. Con maletas llenas de sueños, miedos en la mochila y sobre todo con muchas ganas de saber, emprendí lo que hasta hoy ha sido la mayor aventura de mi corta vida.

No sabía a dónde ni con qué tipo de gente iba a llegar. No recuerdo exactamente cuál fue mi primera impresión, no estoy segura de si fue: “¡Esto es Europa!”, o “¿Esto es Europa?”… de cualquier manera… eso pensé.

Me encanta viajar, conocer gente nueva, aprender nuevos idiomas, saber sobre las tradiciones y las costumbres de los lugares a los que llego…Me gusta probar nuevos sabores, conocer sobre su música, la cocina, etc. Me gusta saber. Me emociona el ajetreo que conlleva un traslado.

Cada vez que conozco a una persona y le cuento mi historia, es decir, sobre el hecho de ser una “joven mexicana lejos de todo lo que daba por conocido, sola, estudiando en un país extranjero”, la gente me ve diferente, es una mirada del tipo “qué valiente”.

La gente me dice que admira mi fortaleza y mis ganas de conocer. Mi familia a veces, también me ha hecho saber que soy “valiente”. Tengo 22 años, llegué con 20 a España, y comienzo a entender ésta valentía que la gente admira de mí, y debo confesar, que yo comienzo a admirarme también. Las piezas de mi rompecabezas comienzan a ponerse en su sitio.

Aún así, no hay día que pase, que yo no piense en mi familia, en lo mucho que los extraño y en todo lo que me hacen falta. No hay tarde que yo pueda pasar sin desear poder jugar un momento con mis sobrinas, y sobre todo, no hay noche que yo no añore los besos y abrazos de todos los que me han cobijado siempre.

Este verano, tomé la decisión de no viajar a México simplemente porque quería conocer más, reafirmar lo aprendido, seguir viajando y estar conmigo. Todo lo que en éste mes he visto ha sido verdaderamente genial, las experiencias que continúo viviendo han traído como siempre, muchas cosas para aprender. Me he sentido bien y feliz…Pero estoy sola.

Cuando uno emprende un viaje como el mío, siempre existe una “otra” razón por la cual alguien como yo decide irse tan lejos. Unos lo llaman “huir”, otros los llaman “escapar”, yo simplemente lo llamo “búsqueda”.

Me encuentro en la búsqueda de la realización de mis metas, estoy en la constante investigación de lo que me hace feliz, exploro todo lo que pueda completarme, y sobre todo, vivo conociéndome, estoy en la pesquisa de la vida.

Escribo un caluroso día de Agosto desde St Felice Circeo, Roma, Italia. Las dudas de siempre asaltan mi cerebro. Este sentimiento en mi corazón se hace palpable. Ojalá pudiera darle nombre, pero cada vez podría llamarlo de manera diferente. Hoy tengo sentimientos que se encuentran, emociones que chocan…

Sé que tal vez me complico mucho la vida. Pero cuando siento que estoy viviendo demasiado “bien”, que las cosas suceden tan rápido, sólo debo recordar 3 cosas: “quién soy”, “de dónde vengo”, y “a dónde voy”.

Parece canción, pero es así…No olvidar todo lo que SOY, lo que verdaderamente SOY y nunca dejaré de SER, es lo que me permite perseguir la versión mejorada de mí misma. La realización de mis sueños.

De tanto en tanto y muy de vez en cuando, me dan estas ganas de llorar para poder volver a sonreír. Y lloro: de tristeza y de felicidad. Pero cuando vuelvo a sonreír, me siento mejor.

Estoy convencida de que la vida son experiencias que le dan sentido a nuestro viaje. Nuestra vida es un viaje…sólo que yo decidí hacerlo lejos…Creía tantas cosas cuando emprendí la aventura de volar, que hoy comienzo a aterrizar.


sábado, 4 de julio de 2009

"Todo por una lágrima..."

"Voy a llorar sin prisa. voy a llorar hasta olvidar el llanto y lograr la sonrisa"
Sara De Ibáñez.


Soy una persona muy susceptible y con los sentimientos a flor de piel…Soy muy transparente en mis emociones y me resulta difícil ocultar cómo me siento o lo que estoy pensando. Y como siempre, escribir es mi mejor terapia. Y es que, si nuestra mirada es el reflejo de nuestra alma, entonces nuestras lágrimas son lo más profundo de nuestro ser.

Una lágrima puede ser tantas cosas y significar tanto, pues como dijo Khalil Gibrán:
"Debe haber algo extrañamente sagrado en la sal: está en nuestras lágrimas y en el mar."

Posiblemente es lo salado de la vida lo que provoca nuestras lágrimas, que éstas, toman ese sabor. O es que simplemente a veces, nos es complicado ver lo dulce que puede ser la vida…
En mi caso, como soy una persona sensible me es tan fácil pasar de un estado de alegría y entusiasmo a otro de sentimentalismo y está bien… Al fin y al cabo soy libra, indecisa e inestable y por eso, necesito ponerme constantemente en orden y en equilibrio emocional.

Es raro como es que un lágrima aunque es “agua”, nos deja esa sensación de estar secos después de derramar una tras otra…¿será la sal?... Otra vez la sal… Somos seres compuestos 60% de agua, así que por mucho que lloremos, por mucho que podamos sentir que nos estamos secando, siempre queda una lágrima más por derramar. Si hiciera(mos) una lista de todas las que hemos vertido, seguro no acabaría(mos)… Sin embargo, hay muchas que nos marcan, que nunca olvidaremos pues significan demasiado…

Hay un poema que dice que una lágrima es un adiós de lo que nuestros ojos vieron antes. Es verdad, pues ante la presencia de la sal en nuestra mirada, las imágenes serán nubladas. Todo cambia después de llorar. Nos comenzamos a cuestionar por qué. Nuestras emociones se modifican. Nuestros sentimientos se expresan, y sobre todo: nos damos cuenta de que somos seres humanos y que nosotros hemos cambiado.

Es interesante darse cuenta cómo es que llorar, fue nuestra primera manera de expresarnos, así pedíamos alimento, llamábamos la atención de nuestros padres y les informábamos que algo nos molestaba. Crecimos, y aprendimos a llorar por capricho, por necedad, para ver si así conseguíamos lo que “tanto” queríamos en ese momento.

Pero seguimos creciendo, y descubrimos que podíamos llorar por otras cosas, no sólo por nosotros, sino por los demás. Por todo lo que nos rodea, por las injusticias, por el prójimo y sin entender, lloramos también por los que fuimos perdiendo en el camino…creo que éstas son las que más nos han enseñado y las que más duelen.

Como mujeres, nos damos cuenta de que llorar es parte de nosotros, pero que los hombres no son ajenos a ellas. Y como personas, aprendimos que vale lo mismo una lágrima de un niño o de un anciano, de un joven o de un adulto, pues aunque lloremos de alegría o de tristeza, también podemos llorar de dolor. Esas lágrimas expresan lo más profundo de nosotros, y de alguna manera, van diluyendo el daño, nos van reconfortando con el tiempo.

Estaría de más explicar que nuestras lágrimas no nacen en nuestros ojos, pues sabemos que surgen de nuestras emociones, de lo que sentimos. Yo por ejemplo, (seguramente como muchos otros), lloro de coraje, de impotencia, y sobre todo de miedo. Sí, de miedo… de ese sentimiento que viene de adentro, inexplicablemente te recorre el cuerpo, cosquillea en tu estómago, se atora en tu garganta, quema tus parpados y explota en tus ojos.
Las lagrimas, comienzan por dentro, pero no se detienen en nuestros ojos…Recorren nuestras mejillas cayendo en nuestro pecho, justo ahí, cerca de nuestro corazón, para recordarnos que sentimos, para hacernos más blandos y más comprensivos. Y para enseñarnos que pese a la sal que contienen, ésta sal no lastima, nos fortalece.


viernes, 26 de junio de 2009

Siento a México...



Por Mireya Cerrillo


Soy hecha en México y estoy hecha a las maneras de México. Me gusta transportarme con la mente a mi cachito de tierra: a “Puebla, mi mero mole”, y mirando en la distancia el lugar donde nací, siento a México:

Hay días que despierto “soñando” con la idea de estar en mi casa…Planeo que despertaré e iré por unas quesadillas a la esquina de mi casa, que bajaré las escaleras y me encontraré a mi mamá preguntándome qué quiero desayunar, o que mi papá me llevará por unos molletes a los “Bisquets de Obregón”. Deliro pensando que mi abuelita me preparó unas enfrijoladas con sus frijoles de olla, o que a lo mejor, mis hermanos me compraron un tamal de dulce, de esos que se venden los fines de semana por la casa. Incluso, creo que voy tarde, pues Toño llegará en cualquier momento e iremos a comer esquites y saldremos a recorrer la ciudad en el mismo chevy azul...

Duermo, queriendo despertar, abrir mi ventana y ver a mi volcán Popocatépetl. Pero cuando despierto realmente, me doy cuenta de que todo fue un sueño, un bonito sueño que se queda en plan para mi próxima visita.

Cada día siento a México… A veces sin querer queriendo, pero siempre queriéndolo sentir . Pero no sólo sueño con despertar en México, pues también sueño despierta:

Huelo a México cuando percibo o confundo percibir, el olor a tierra mojada… Cuando caminando por la playa imagino que podría ser el malecón de Veracruz y en cualquier momento me sentaré en los portales a tomar un café. O que si doblo en aquélla esquina, llegaré a la tiendita cercana a mi casa.

Me dejo confundir por esta hermosa ciudad cuando escucho algo que me resulta familiar. Pero por mucho que quiera a veces “perderme”, no puedo confundirme, no permito dejarme llevar más de lo necesario, sólo un momentito al día me es suficiente para sentirme bien.

Imagino que saboreo el sazón de mi casa, cuando abro una lata de frijoles… Pienso que es mi mami quien me cocina, cuando huele rico la comida. Creo que ésta tarde de Sábado, llamaré a "La Especial" y pediré una orden de tacos sólo para mí.

Me gusta creer que en las noches, entra mi familia a mi habitación a besarme y verificar que esté durmiendo…soñando otra vez.

Sobre todo, siento un cachito de mi Puebla cuando estoy con mis amigos de Puebla, cuando podemos imaginar juntos y transportarnos con los mismos deseos al mismo lugar. Pero hoy, están del otro lado del charco, y yo me quedo aquí soñando…. Amando, y sintiendo México…disfrutando Europa.