jueves, 24 de mayo de 2012

No se me olvidó otra vez…


"Sólo Veracruz es bello..."
Con admiración para Don Jorge...
 Por Mireya Cerrillo.

Hoy vino a mi memoria uno de los mejores y más agradables recuerdos que tengo de mi abuelito. Sin duda, cada evocación de él, es siempre positiva.
Resulta que estábamos en carretera camino a su tierra: Veracruz. Una de las pocas veces que pude compartir el coche y el camino con él… Yo encargada de la música, hice una selección musical movida para mantenernos despiertos, pero tranquila pues viajaba con mis abuelitos.
En eso comenzó a sonar la versión de Maná de “se me olvidó otra vez”. Una adaptación musical  llena de ritmo, alejada de la interpretación original de su cantautor: Juan Gabriel. Fue una agradable sorpresa: yo iba cantando con el mismo sentimiento que mi abuelito. Comenzamos a corear juntos. En ese entonces, yo no sabía que la versión de Maná era un cover de otro artista, así que realmente me sorprendió que mi abuelito se la supiera.
En ese viaje conecté con la voz joven de mi abuelito, con sus ojos siempre de niño y la luz de su corazón que emanaba en cada palabra. Han pasado ya más de 5 años desde que él descansa…Y son recuerdos como éste, los que me esbozan una sonrisa y me empujan a trabajar por el país que él tanto amó.
Me encuentro escuchando a Juan Gabriel, ésta vez escucho su increíble “Amor Eterno”, pero le doy otro sentido a su letra, pues no es él la tristeza de mis ojos, ni quiero obligar a mi pensamiento a olvidarlo. Sí, pienso en el ayer, y por supuesto aún me duele no tenerlo cerca. Pero estoy tranquila, pues es él: el amor del cual yo tengo el mejor recuerdo, tantos recuerdos. De su tierra y de la mía. De su Veracruz rinconcito de playa, y de mi Puebla, mi chula Puebla. Lloro en silencio, me miro en el espejo y veo en mi rostro el reflejo de sus ojos y me siento en paz.
Y mientras pienso en él, pienso que en realidad teníamos muchas cosas en común: bajo la luna de plata nació él, yo con ésta alma de pirata que me ha llevado lejos de mi tierra. Los dos bohemios, rumberos, amantes del mar… y en la añoranza de éste día, con éste clima aún nublado, extraño a mi abuelito, y anhelo las lejanas playas de mi patria que canta. Y vibra en mi ser un diluvio de estrellas que me hacen brillar y recordar mi luz interior. A mi tierra lejana, pero siempre cercana: Volveré, tendré que volver…

El contexto de ésta entrada se puede entender mejor con ésta melodía:
Veracruz de Javier Solis
http://www.youtube.com/watch?v=hgpqgUXiis0 

domingo, 13 de mayo de 2012

Conectados...

Por Mireya Cerrillo.

Hace 11 días, 9 correos,  4 discusiones, 10 canciones, 2 dedicatorias, 1 pizza y 3 helados, 7 sonrisas, 1 beso en suspenso y 1 grito desesperado que estamos conectados.
Nos conocimos gracias al destino, a las coincidencias, al mal momento y a las ganas de sentir aire fresco, algo nuevo y diferente. Especial y único que da miedo. Pero es un miedo que atrae, que encanta y atrapa.
Estamos conectados en nuestra mente dando respuesta a nuestras necesidades, buscando ese alguien que nos comprenda, con quien poder ser nosotros mismos, compartir nuestros sueños, miedos y anhelos. Conectados como quien siente que algo está bien. Conectando como quien busca terminar de encajar.
Es indiscutible que hay algo, la atracción es inevitable y como dicen en francés o en inglés, cayendo vamos esperando el resultado de la caída. Puede ser un terrible “PUM CATAPLUM”, o un sutil y dulce “CLICK”. Como las piezas de un rompecabezas que se van poniendo en su sitio, como el sonido de un enchufe, como algo natural y que busca su entrada en nuestro mundo.
Tú no estás seguro, yo tengo recelo. Los dos llevamos prisa. La única respuesta es dejar que las cosas fluyan, que esto surja, que las heridas se curen, que tus ojos se atrevan a mirar, que el tiempo haga sus estragos, y que nuestros corazones acierten el momento de encontrarse.
Suavemente aunque corramos, algo nos está persiguiendo. Son las ganas de soñar, de imaginar, de querer, de compartir y de ser perfectamente imperfectos. No hay lógica ni estructura, sólo una agradable tortura que se define en la mente de dos seres solitarios que finalmente se están encontrando. En el breve ciber espacio que da lugar a nuestros encuentros ahí va, más rápido de lo que podemos apreciar: dos señales, una conexión, un mundo, y el gran desafío de volver a coincidir.
Hay un proverbio que dice que enamorarse es amar las coincidencias, y amar es enamorarse de las diferencias. ¿Qué sería del mundo sin el amor y del amor sin los enamorados?.  Tú dices negro, yo digo blanco, pero al final, seguimos conectados.
Y mientras las estrellas deciden el curso de nuestros caminos, seguimos escribiendo ésta historia, una historia que ya es nuestra. Intercambiamos una misiva más, yo  te logro arrancar una sonrisa y tú consigues iluminarme la mirada. Hemos caído.
Buscando respuestas me conecto a la web y me doy cuenta que no estamos lejos, estamos a un click de distancia. Un “click” que parece estar tomando su debido tiempo en encajar… Me conecto, me desconecto, y pacientemente espero.

jueves, 10 de mayo de 2012

Mayo con M de Mamá…

Por Mireya Cerrillo.

 
Hoy en México es una vez más, Día de la Madre. Un día especial sin duda alguna, pues una vida no es suficiente para rendir homenaje a la mujer que nos ha dado el regalo más grande: la vida misma.
Los recuerdos que invaden mi memoria en fechas como esta, cuando se está lejos tienen un peso especial y quizás diferente. Cómo olvidar cuando nos bastaba celebrarlas con un dibujo o con una poesía coral en la escuela. Cómo superar las tablas rítmicas que aprendimos, los regalos que bordamos, la cerámica que pintamos o cuando en secreto, juntar unas monedas para un chocolate o una rosa bastaba para hacerlas feliz.
Y es que las mamás son las únicas personas que nos amarán siempre y por sobre todas las cosas, sin condición y sin medida. Sin importar lo mucho que discutamos, ni cuántas veces no estemos de acuerdo en algo, al final, ellas siempre estarán ahí.
Ahí con sus cuidados, con sus caricias, con sus abrazos, con sus consejos, con sus oraciones, con sus lágrimas y sus sonrisas. Ellas, tan llenas de ternura, tan diferentes todas, pero tan guerreras cada una. Todas por sus hijos, para sus hijos y con sus hijos.
Mayo con M de Mamá… un mayo que ya huele a verano, que ya se pinta de colores, que ya tiene flores, que ya tiene sol y mucha luz. Luz de vida muy adhoc a la luz que nos dieron al nacer, a la luz de sus ojos que se iluminan con nuestros éxitos, y a la luz de sus corazones que nos acompañan sin importar la distancia. Mamá con M de Mujer, de Mundo, de Magia y de Maravillosa. Pues ellas están en todas partes, con sus luchas, sus encantos y sus remedios que siempre hacen que nos sintamos Mejor.
Un año más no estoy ahí para abrazarla, sin embargo ahí está, acompañándome a cada paso que doy. Por esa mujer que me ha visto crecer, reír, llorar cuando me he caído y ella me ha levantado. Por esa mujer que significa todo y que me ha dado tanto. ¡Gracias Mamá!
Si bien “madre sólo hay una”, hoy quiero agradecer también a todas las mamás que en el extranjero me han acogido, me han cuidado y me han mimado cuando la distancia me ha separado de la mía. A todas ellas, un abrazo con mi más sincero y cariñoso agradecimiento.
Sólo me queda decir que en cada viaje mi mejor recuerdo es mi mami, y lo que más me gusta al regresar de un viaje es recibir su abrazo y saber que finalmente, estoy en casa...
¡Feliz Día a las Mamás de México que celebran hoy su día!
¡Te Quiero Mucho Mami!

martes, 8 de mayo de 2012

El lenguaje universal de la música…

Por Mireya Cerrillo.

Este fin de semana pasado sin duda alguna, será uno que recordaré por mucho tiempo. Los que me conocen saben que soy fan de los Backstreet Boys y absoluta seguidora de Tiziano Ferro. (oldies but goodies) 
Este fin de semana he tenido la oportunidad de asistir a uno más de sus conciertos en Ginebra y Milán respectivamente. Por suerte, he tenido la fortuna de compartir ésta experiencia con amigas igual de fanáticas que yo, que sabemos todas y cada una de las letras de sus canciones. ¡Cuánta adrenalina corre ahora por mi cuerpo! ¡Cuántas ganas de mantener éste buen ritmo!. ¡Cuántas ganas de seguir cantando!
Es la música de mi adolescencia, y que por obvias razones es la música que ha crecido conmigo,  ya que en cada etapa de mi vida me continúa diciendo cosas nuevas. Y es que la letra de una canción puede resultar muy poderosa cuando nos encontramos en un momento específico de nuestras vidas.  ¿Quién no ha sentido que una canción ha sido escrita exclusivamente para nosotros?
Nada se compara con la emoción que corre por tu cuerpo cuando cantas una canción a todo pulmón porque conectas con eso. Nada como el subidón de energía que corre por cada uno de los poros de tu piel y nada como poder ver, una vez más, a los artistas que admiro desde hace más de 10 años.
No me importa que la gente no entienda lo que para mí significa ser fan. Soy fan a todo pulmón y de ellos, lo seguiré siendo.
Su música, la música en general, me llena. Me revitaliza y me ayuda a poner palabras a lo que me pasa. Así sea que la letra de una canción hable sobre el amor, el desamor, la vida, la suerte, las ganas, el desgane… La música es acerca de las emociones que todos tenemos. Perdernos en ella es dejar que nos digan algo nuevo. Después de todo, la música no tiene barreras, no reconoce diferencias de idiomas. Se trata de sentir, de dejarse llevar y poner ritmo a nuestra vida.
¡Qué suene a todo pulmón! ¡Que se sienta el beat! ¡Dale play a la música! ¡Ríe, canta, baila, pónle play a tu vida!.


lunes, 30 de abril de 2012

Escribo, y adelante sigo...


 
 
 Por Mireya Cerrillo.

Hace días que empiezo historias que no puedo terminar. Que quiero contar cosas que no sé cómo empezar. Hace tiempo ya que me siento bloqueada: las palabras no fluyen aunque las ideas me desgastan. Y después de varios intentos, mis páginas se quedaban en blanco.
Quiero contar la historia de una idea, recordar el motivo, inmortalizar los recuerdos, describir en mil adjetivos la forma de las cosas que llevo dentro y simplemente no puedo.
Entonces invoqué a las musas: Clío, Érato, Melpómene… y sus hermanas para que me deleitaran con sus cantos y transmitieran su inspiración. ¡Los griegos nunca fallan! Me han devuelto las palabras y con ello, alimentado mis ganas.
Mis ganas de contar, de decir y de narrar. Pues aunque no siempre mis escritos tengan respuesta, escribir es parte de mí y de lo que soy. Quizás tu silencio haya logrado matar mis palabras, y tu indiferencia jugó con mi confianza, sin embargo, no puedo callar la tinta de mis venas, ni censurar lo que mi yo interior tiene por decir.
A veces puede ser muy difícil poner palabras a lo que uno siente, sobretodo cuando tenemos la necesidad de plasmar nuestros sentimientos en un papel en blanco. Para mí, escribir es terapéutico.
No sé a dónde se fue mi inspiración. No entiendo qué le pasó a mi motivación. Después de varios intentos comprendí el significado de la palabra motivación. Proviene del latín motivare que significa llevar a la acción. Motivación entonces, el impulso para la acción.
Mi motor, lo que me mueve, es esto, escribir. Pues esto soy yo. A veces sin palabras, pero siempre con algo qué decir. Pues aunque me cueste trabajo aceptar mis emociones, cuando escribo: fluyo.
Aunque este post es corto, es trascendente, y sólo aquellos que realmente me conocen saben que cuando no escribo algo me pasa. Sólo ellos saben que detrás de mis silencios hay escondidas mil palabras.
Gracias por leerme, por interpretar mis afonías y ayudarme a rencontrar mi voz. Esta voz singular que tiene la necesidad de relatar los sonidos de mi tinta y los tonos de mi alma.


sábado, 10 de marzo de 2012

Príncipes...

Por Mireya Cerrillo.

Entre las pláticas más comunes que las mujeres de mi edad tenemos, además de moda, cosas de actualidad y un sin fin de nimiedades, se encuentra por supuesto, el tema del amor...La búsqueda insaciable de ese otro que nos complemente. Las dudas, los miedos y las inseguridades que "entregarse" pueden traer. Y al mismo tiempo, las ganas, las incertidumbres y el deseo de saberse deseado por el sexo opuesto.

No sé cuántas diferencias haya entre la generación de mi abuelita y la mía. Pero seguramente, que la guerra de los sexos y la igualdad de género ha traído muchos cambios: Las mujeres nos volvimos más exigentes en algunos casos, pues mientras más se conoce el mundo, más profundo se vuelve el estudio antropológico del sexo opuesto, quizás más quisquillosas, o solamente menos deseosas de salir con "cualquier cualquiera". Creo somos de una generación de mujeres con ganas de comerse el mundo, y encontrar a un hombre que tenga las mismas aspiraciones que tú, no siempre es fácil.

Fue culpa de Disney que nos hizo soñar con el príncipe azul, fueron los viajes, los actores guapos que representan, una y otra vez, al mismo galán educado que (quizás) no existe en la vida real. Fueron los cuentos, la publicidad y la vida...La vida real que no viene en un corcel, ni da serenatas ni conoce el romance.

La vida real no es un cuento, a los galanes se les olvidó cómo ser caballeros. Temen a las mujeres con convicción y buscan lo fácil, sin compromisos ni ataduras de ningún tipo. Si no estamos para comprometernos, entonces para qué estamos. El mundo requiere de gente comprometida con nosotros mismos, con nuestros ideales, y por ende, con lo que nos rodea.

En cada café y charla con mis amigas tengo la fortuna de escuchar sus historias. Quizás es parte de este mundo internacional que forma parte de mi diaria realidad, quizás. Sea como sea, fuera lo que fuera...ya fue. Ya pasó...Hoy es una nueva historia.

Mis gustos son otros, mis exigencias son otras y mis ganas no son las de los demás. Me niego a ser parte de ese grupo de mujeres que vive en las nubes idealizando al sexo opuesto. Sin embargo, soy mujer, y como todas sueño y poetizo.

De momento, puedo decir que aunque tengo la ilusión, mis ideales tienen también otras formas, y para que alguien entre a mi vida tiene que entender qué tipo de mujer soy y cumplir altos estándares de educación y buenos modales.

Mientras tanto, disfruto del café con mis amigas, de las conversaciones llenas de banalidades, de compartir sueños y metas. De la poesía de la vida, y de las risas que idealizar y añorar al Príncipe azul traen consigo.


domingo, 4 de marzo de 2012

Quiero ser...



Por Mireya Cerrillo.


Hace más de 6 meses que estoy viviendo la Ginebra de las Relaciones Internacionales, una oportunidad única que se ha convertido en una increíble experiencia de aprendizaje y crecimiento.

Sólo aquí es posible apreciar y entender el significado de la ONU, de la diversidad multicultural y de estar en contacto con los verdaderos líderes del mundo y en el centro de operaciones más importante a nivel global.

Ahí, he podido ver a cantantes, embajadores y delegados de todas partes. Hasta ahora, he podido atestiguar dos grandes sucesos que han marcado mi estancia en tierras suizas. Por un lado, la visita de Hillary Clinton. Un discurso en la Asamblea General de la sede de la ONU sobre los derechos de los homosexuales. Más allá de las palabras, o de la intención de su visita, lo que más me sorprendió fue todo el protocolo desplegado para ella.

Ella, una mujer de 64 años, cuya opinión en el ámbito internacional tiene un increíble peso. Ella, una mujer en pantalones que resalta en un mundo de hombres.

Estamos viviendo nuevos tiempos. Una época muy importante de transición en la que la equidad de género comienza a hacerse cada vez más tangible. Aun así, son pocas las mujeres que tienen eco en la ONU.

Uno de los Objetivos de Desarrollo del Milenio de la ONU es el empoderamiento de las mujeres, es decir, garantizar a las mujeres el acceso a los altos niveles de poder y puestos de gestión pública y privada. Sin embargo, aunque cada día son más las mujeres líderes, aún la brecha es enorme.

Por otro lado, he tenido la gran oportunidad de asistir al foro de discusión más importante del mundo: el Consejo de Derechos Humanos. Ahí, conocí a Margarita Zavala, Primera Dama de México.

Ella, una mujer de 44 años, líder en la política de su país. Una mujer sencilla, carismática y con un don de gentes que sin duda, resalta en la ONU, entre sus salas de reuniones, asambleas y conferencias, alberga las voces del mundo diplomático. Y entre esas voces: dos grandes mujeres (por mencionar algunas) que han cambiado las relaciones internacionales.

No sé qué será de mi vida en los próximos años, dónde estaré ni que haré. Sin embargo, mi propósito es firme y permanece constante. Quiero ser parte de ese exclusivo grupo de mujeres. De esas líderes que han causado un impacto social.

No pretendo sonar feminista, pero es verdad que aún vivimos en un mundo patriarcal. Donde los hombres tienen miedo a la pérdida del poder, y les asustan las mujeres que saben lo que quieren y están seguras de si mismas.

Si ese es el caso, quiero darles miedo. Porque sé lo que quiero y estoy segura que mis convicciones me llevarán más lejos. Quiero ser esa mujer en pantalones por la que se pare el tráfico, cuya voz atraiga cámaras de todo el mundo, y cuya labor sea reflejo de su cultura y de una increíble pasión por sus ideales.

Quiero ser México en el mundo...


martes, 21 de febrero de 2012

The time is now . . .


Por Mireya Cerrillo.

Estos días algo me inquieta. Vuelvo a esas noches en las que mis pensamientos dan mil vueltas, y a esos días que por no dormir, ando como zombi.

Esas interminables horas de pensar, de asumir el futuro que me pisa los talones, de añorar un pasado lleno de nostalgia y de olvidarme de vivir el presente que me envuelve.

Estos momentos de desasosiego, de casi ahogo, pero en realidad, es el tiempo el que me abruma. Tiempo…La distancia entre un suceso y otro, la incertidumbre y las ganas de siempre.

Como siempre, tiempo para asumir cambios. Tiempo para hacer lo que se debe hacer. Para decidir, para crecer, para ser y hoy más que nunca, para estar.

El mundo está en crisis y pareciera que yo también. Pero en realidad no. Es sólo el tiempo el que me abruma… No sé si es la falta del mismo, o el saberme con tantas posibilidades, con tantos vacíos por llenar… hace que algo me apriete el pecho. Algo se me atora en la garganta, me explota en la cabeza y revienta con fuerza en cada poro de mi piel.

Es terminar, es volver a comenzar. Es crecer, es madurar. Es entender, es comprender. Es saber y no saber.

Es querer el mundo, quererlo todo y temer no obtener nada… Es tener el mundo y temer perderlo todo. Es temer al mundo y tener las ganas. Es querer la futilidad del tiempo…

Me preocupo por perder el tiempo, por no tener el tiempo, y por tener demasiado tiempo..

Entonces, ¿el tiempo es un desperdicio o desperdiciamos demasiado el tiempo?

Sea como sea, añorando el pasado o anhelando el futuro, la verdad es que el tiempo es ahora. Y aunque a veces de miedo, es emocionante descubrir cada segundo de lo que fútilmente llamamos tiempo.


martes, 31 de enero de 2012

La niege...

Por Mireya Cerrillo.

"No es más quién más alto llega
sino aquel que,
influenciado por la belleza que le envuelve,
más intensamente siente"
Maurice Herzog


Sobre la ciudad dormida escuché un silencio sin igual, un “toc toc” suave y ligero golpeaba mis ventanas en la madrugada.
¡Qué agradable sorpresa! Encontrar en el silencio y en la nada, la belleza de la nieve, toda blanca.
¡Comenzó la nevada! Finalmente el invierno de mis sueños. Ver nevar tras mi ventana añorando e imaginando.
Mis huellas sobre la nieve, y pequeños copos, ligeros y blancos se van quedando entre mis cabellos, y entre cada uno de mis pasos.
Después del silencio y del encanto, la ilusión y la alegría cual niño emocionado. ¡Es hora de jugar! Construir y aventar bolas de nieve para reír.
Es fría, helada, es blanca, es pureza y perfección, y por un día, fue motivo de inspiración.
Ginebra se ha teñido de blanco y estoy segura que sólo es para mí, la ciudad quiere redimirse, encantarme, embelesarme, agradarme. Y casi lo logra…



sábado, 28 de enero de 2012

Cité du temps…


Por Mireya Cerrillo

Ahora lo entiendo, Ginebra es una ciudad suspendida en el tiempo, es después de todo, la ciudad del tiempo.

Durante los primeros meses no comprendí el por qué de ese encanto diferente en la ciudad. Como de haberse quedado en otra época, en otro tiempo, donde todo es tranquilo, silencioso, a veces (para mí) incluso aburrido.

Es una ciudad de postal, con su lago, sus montañas, sus colores grisáceos, las nubes bajas, el clima frío. Da la sensación de estar congelada en el tiempo por sus edificios: viejos, “protestantes”, su arquitectura sin color, y ese ritmo sereno.

Ser la ciudad del tiempo va más allá de ese encanto peculiar. Son las casas de relojes, “maison du horlogerie”, que ofrecen sus productos no como simples relojes, sino como “máquinas del tiempo”… La puntualidad suiza se explica también por eso.

Lo importante no es saber la hora, o el día, es comprender que detrás de cada pieza hay un trabajo artesanal y un legado de hace décadas. Sí, son grandes marcas que empezaron como pequeños negocios familiares, manuales, únicos y que hoy son exclusivas casas.

Ayer me acerqué a una de estas grandes marcas, en realidad, una tienda pequeña, elegante, única. Entré por curiosidad a preguntar el precio de un reloj que llamó mi atención. No puedo explicar la experiencia pues es como de película. No es una tienda, es una boutique, no hay una vitrina a la que puedas señalar, es un catálogo y una lista de precios. No es un vendedor, es un experto en el arte del tiempo.

Ahora pueden imaginarse el tipo de tienda y la exclusiva clientela que visita el lugar, afortunadamente, el vendedor notó mi interés en el arte de la relojería y me atendió como atiende a un jeque árabe, o a un adinerado ruso… Con ganas de vender, y yo de comprar...

Es peligroso tener buen gusto, (sí, tengo demasiado buen gusto) pues cada vez tus aspiraciones son más altas, y tus intereses se perfeccionan. Aprendes a apreciar el por qué de las cosas, y a valorar los detalles que hacen que cada pieza sea única, diferente, a distinguir marcas y “casas”.

Para muchos quizás sea un simple reloj, para mí es una obra de arte, una máquina del tiempo que no está para decirte la hora, sino para recordarte que el tiempo son momentos, y hay que congelarlos, valorarlos, recordarlos, heredarlos, disfrutarlos.

Evidentemente, hoy no puedo acceder a esa pieza, sólo a admirarla, añorarla y quizás, algún día, en otro tiempo o en éste, ser portadora de una verdadera máquina del tiempo. (Revelar el precio de la pieza podría desmallar a más de uno. Es como tener una casa en tu muñeca.)

Mientras tanto, vivo en la ciudad del tiempo, rodeada de estas boutiques, aprendiendo el arte de la “horlogerie” relojería, de la futilidad y lo valioso que es el tiempo…Coleccionando momentos, trascendiendo.