martes, 21 de junio de 2016

Promesas...

"Lo que prometas bajo la luna, cúmplelo al salir el sol..."

Por Mireya Cerrillo.

Mi papá se comprometió a que no se iría de mi lado... y un día me dí cuenta de que estaba ya muy lejos.
Mi hermano juró que no dejaríamos de hablarnos... y hace meses que no sé de él.
Tú me prometiste que iríamos un día a la vez, que hablaríamos siempre y que me amarías cada día con sus noches... Mas entre silencios y sollozos nos dejamos llevar, me dejaste ir y mirándome a los ojos me dijiste que ya no me amas. ¿Se te habrá olvidado lo que habías prometido? ¿Acaso todo fue una mentira?
Me prometí que no lloraría jamás por un hombre... Sin embargo, ya he llorado por dos. Y por ti en más de una tonta despedida. Y de todas las promesas rotas, esta última es la que más me hiere.
Me duele reconocerme así tan débil. Me lastima saberme ingenua y me vulnera tanto que me daña.
Quizá sea parte de mi propio karma: Mea culpa. Por prometer que amaría tu lado oscuro así como amé tu luz. Por prometer que estaría para ti siempre sin importar que...ni siquiera yo. Y sobretodo, por creer estúpidamente que una promesa es tan esencial como lo es cumplirla.
Pero no te sientas mal. No eres el primero, ni serás el último en no corresponder a una promesa. Cada día me enfrento a ellas: a la cita cancelada, a la deuda no saldada, al pacto no sellado, a la llamada que se quedó en espera, al mensaje enviado, leído y no respondido. Al frecuente: "esta semana sí te agendo, sí te veo, sí te ayudo, prometido". Y el encuentro termina en un desencanto más para mi lista de acuerdos rotos.
Me siento fatal cuando no puedo cumplir lo que prometo. Cuando mis propios exabruptos me hacen presa de mi misma. Cuando un olvido o un descuido me hacen fallar a mi palabra. 
A pesar de eso, me considero una mujer de palabra pues creo firmemente que es lo único que tenemos. Llevo mis palabras a la acción. No siempre, eso es verdad, no siempre hago todo lo que digo, y qué bueno, porque sino ya habría cometido más de una idiotez.
¿Sabes...? Creo por eso me siento dolida, porque finalmente a quien le he fallado repetidamente, es a la mujer que veo en el espejo cada mañana. Esa mirada que me recuerda: "tú puedes". Esa nariz que me dice: "cree en tu intuición". Ese entrecejo que me demanda que no lo frunza tanto. Esos oídos que me obligan a escuchar el doble y esa boca que me pide prudencia. A esa mujer de rizos alborotados y constantes desasosiegos, a ella le fallé. Y aunque inútilmente quiera prometerle una vez más que no volverá a suceder, se que bastará mi poca credulidad para volver a caer ante las constantes falsas promesas.
Y si bien me he equivocado, tengo la certeza de que de todas las promesas hechas, la única que no romperé es esa que dice: Te amo.




miércoles, 1 de junio de 2016

Orgullo y Prejuicio...

"Soy mitad agonía, mitad esperanza." Jane Austen.

Por  Mireya Cerrillo.

"Cualquiera en su sano juicio se habría vuelto loco por ti..." Una de las frases más emblemáticas de Jane Austen en su libro Orgullo y Prejuicio, novela inglesa por demás conocida en la que Elizabeth y el Sr. Darcy deben madurar para superar algunas crisis y aprender de sus errores para poder encarar un futuro juntos, venciendo el orgullo de El y los prejuicios de Ella.
Quién diría que una novela de 1813 tendría tanto que enseñarnos sobre las relaciones hoy día...
Orgullo, soberbia, vanidad... En contra del más noble de los sentimientos: amor.
Prejuicio, opinión preconcebida, conceptos anticipados que nos impiden ver lo bello y lo sencillo. Por algo se dice que el amor es ciego. Sin embargo, una vez enamorados, nos  obstinamos en ver incluso a veces, cosas que quizá no estén ahí: Nuestros propios fantasmas.
"Enamorarse, expresión tan ambigua e indefinida que se aplica igualmente a sentimientos nacidos a la media hora de haberse conocido, que a un cariño fuerte y verdadero..." (Jane Austen). Y justo así me pasó, tan abruptamente al poco tiempo de habernos conocido, y que hoy permanece en un cariño que ni yo comprendo... Mas ya no busco hacerlo.
Y es que hace 9 meses vivo una relación amorosa que como todo, no siempre es fácil. Muchos malos entendidos pero también, muchos buenos momentos compartidos en los que he aprendido que para avanzar, es necesario negociar, ceder y comprometerse con la  debida dosis de humildad para ir más allá del "yo" y ser capaces de ver un "nosotros".
Quizá sea que como todo lo nuevo, nos da miedo... Y en mi caso, o en el de Elizabeth Bennet, soy incapaz ya de contener mis sentimientos. 
Quiero pensar que a ti te pasó lo mismo: cuando te diste cuenta, ya estabas metido hasta el cuello... Sin querer queriendo, o queriendo sin querer.
Sea como sea, es verdad eso de que los sentimientos embrujan el cuerpo y el alma. Estamos hechizados por algo superior a nosotros, a ti y a mí. Un amor que más allá de tu orgullo, mis prejuicios y nuestros miedos nos permite seguir avanzando un día a la vez.
Cuando leo a Jane Austen me identifico con una mujer fuerte, en contra de las reglas establecidas, con su propia opinión, y si bien tiene su toque de romanticismo, también lo tiene de ironía y locura. Tal vez por eso la primera vez que se publicó su novela en Inglaterra, lo hizo de manera anónima. Y quizá por eso sigue siendo un símbolo del feminismo y un baluarte del amor.
Entonces como ahora, ser una mujer con un carácter fuerte puede resultar chocante si también se tiene sensibilidad y sentimientos. (Otra fantástica obra de Austen, ¡qué ironía!)
Así soy yo. Y El lo sabe. Una mujer fuerte con un toque de ternura. Le agobia (o al menos eso dice) mi romanticismo, pero una vez más citando a Austen: "no hay encanto igual a la dulzura de corazón..." y admira mi fortaleza: "Tenia inteligencia y buen juicio, pero era vehemente en todo; ni sus penas ni sus alegrias conocían la moderación". Y así, en ese incomprensible combo loco de una dualidad extrema, me ama. Y tal como en la novela, "podría perdonarle fácilmente su orgullo sino hubiera modificado el mío." Pues "tú pusiste mi mundo patas arriba...y me enamoré."

domingo, 29 de mayo de 2016

Sobre la ceguera...

"Creo que no nos quedamos ciegos, creo que estamos ciegos, ciegos que ven, ciegos que, viendo, no ven." José Saramago.

Por Mireya Cerrillo.

Cada noche a las 12, Facebook me da el historial de cosas que pasaron ese mismo día hace un año o desde que abrí mi cuenta.
Así, con un informe detallado de mis publicaciones, Facebook me recuerda QUÉ he vivido. O simplemente. Me recuerda que he vivido. (punto) Un acento hace la gran diferencia.
Esas bromas, videos graciosos o motivacionales, los viajes, los amigos, la comida, los pensamientos y por supuesto los sentimientos: desamor, soledad, enojo, tristeza, alegría...
Hace días que observo estas memorias como un reporte cíclico de mis repetitivas emociones y caigo en la cuenta de que no importa el año, la sincronía es la misma. Me pregunto si así será siempre... cada día, mes, año... Así: obnubilado.
Tal vez esa es la función del historial de las redes sociales: hacernos ver, pues estamos ciegos.
Ciegos a las maravillas y también crueldades del mundo.
Ciegos ante la infelicidad ajena y también ante su dicha.
Ciegos al desamor que sentimos y por supuesto, invidentes al amor que inspiramos.
Ciegos al abrazo o la charla que necesita el amigo, y obcecados a no recibirlo si la pedimos.
Ciegos a los que nos rodean...y cegados a los que están lejos.
José Saramago describía mas o menos este tipo de situaciones en su "Ensayo sobre la ceguera". Escribía sobre una sociedad ciega...
Sobre las lágrimas que ciegos derramamos y nos preguntamos si aún hay razones para seguir viviendo. Mas no hay respuestas. Las respuestas no siempre llegan y a veces esperar, es la única respuesta. (José Saramago)
El miedo ciega. El amor ciega. El enojo ciega. El coraje ciega. Y si las sientes todas juntas...eres un invidente.
"¡Fatal ceguera de las pasiones!", diría Marqués de Sade... "por contribuir a mi perdición y por allanar el camino a los extravíos que iban a llevarme al borde de la sepultura..."
Cuesta reconocerlo pero las palabras rompen y corrompen. Las mentiras duelen. Las verdades a veces también... Y las realidades de la vida, con todo y sus melancolías, llevan la responsabilidad moral de tener una buena visión. Pero es cuando el sosiego aprieta, que damos cuenta de la relación entre los sentimientos y los ojos. Por algo los llaman el espejo del alma: la mirada.
Somos ciegos porque estamos hechos también de indiferencia... Y me cuestiono al igual que Saramago: ¿Cuántos ciegos serán precisos para hacer una ceguera?...


Oda a la nostalgia...


Por Mireya Cerrillo.

Llueve y huele a nostalgia.
Mojan mis mejillas los recuerdos que se desbordan.
Huele a momentos que se han ido... y sin embargo, 
en el tiempo se han quedado suspendidos.
Un esbozo de esa última sonrisa.
La complicidad de los secretos compartidos.
Y el café que hierve, humea y pacientemente espera.
El café de París se ha llenado de memorias
y unas cuantas personas, solitarias todas se tornan de color gris.
Es el ambiente perfecto para pensarte y no pertenecerte.
Para desearte así sin amarte.
Y para ser nosotros en un lugar del infinito.
El carrusel se detuvo.
Y con él, los sueños de un quizás.
Porque tal vez sea otro miércoles cuando lluevan recuerdos.
Y yo estaré aquí pensándote.


jueves, 26 de mayo de 2016

#PorSiNoVuelvoAVerte


"Y cuando nos volvamos a abrazar, por favor no me sueltes..."

Por Mireya Cerrillo.

He estado leyendo el blog de una amiga que se llama #porsinovuelvoaverte. El título en sí, ya dice todo acerca de qué se trata... La historia de un amor a veces como de película y otras tan real que da miedo.
De un amor a la distancia; que se va acercando. Que es como una liga: va y viene y está siempre ahí.
Y aunque no sea mi historia, me siento identificada con más de un sentimiento, temor o situación.
Así que #porsinovuelvoaverte escribo robándome una frase del mismo blog:
"He llegado a tu vida para quedarme hasta que tú lo desees..." y hoy te escribo porque hace tiempo que siento miedo a perderte, pero más, de perderme a mí en el intento de recuperarte y hacer que las cosas funcionen como cuando...
La verdad es que no sé si en algún momento hemos funcionado al 100%. Pues cuando no fueron mis dudas, ahora son las tuyas. Y por eso me prometí ser paciente contigo y con nosotros. Yo: la eterna impaciente.
Porque constantemente me recuerdas que tú llegaste con TODO a esta relación y yo no. Y que fui yo quien poco a poco te quitó las ganas.
Es increíble la capacidad que tenemos para ponernos excusas cuando de amar se trata.
Soy un corazón coraza. Pero una vez que permito vulnerarme...¡sé que me he jodido!.
Que no habrá marcha atrás a la cabeza/corazón duro que me construí. Y sin embargo... contigo y por ti me dan derroches de romanticismo que terminan en una explosión de creatividad, que tu mamá tacha de ridícula y la mía ve con ojos de: "ya la he perdido..."
Ambas tienen razón. Es ridículo pedirle a mis amigos que envíen fotos de diferentes partes del mundo. Escribirte un ABC, hacernos sudaderas iguales, llamarte tierna y dulcemente, hacerte un pastel, un video, una almohada, un collage, una carta o una caja llena de cosas absurdas para demostrarte con detalles todo lo que mi corazón necio y tonto siente por ti.
Porque compartirte cosas en tu muro: una foto o una canción, o escribirte nuestra historia en nuestras libretitas. No es suficiente.
Pero la verdad es que mis ojos no saben mentir. Son el espejo a todas mis emociones: enojo, pasión, dolor, tristeza, alegría y al parecer gracias a ti: también amor.
Escribo aunque ya no quieras leerme. Escribo porque lo necesito. Y escribo porque me siento confundida...
En otras latitudes y otros horarios hay alguien que a pesar de la distancia me hace sentir que le importo. Y tú, que aquí me tienes para ti. No te vuelcas un poquito hacia mi.
Pero supongo que también así son los hombres. Cuando no te pueden tener, hacen todo lo posible por confundirte... Sin embargo, me pregunto si tú no me tuvieras, si serías capaz de luchar por mí o si te sentarías en tu ego a hacer lo que ya me has dicho: Seguir tu vida como antes del 12 de Septiembre que nos conocimos.
Y es que siempre hay otras cosas antes de Mireya... Y yo quiero, porque yo también merezco ser el primer pensamiento de alguien para desearle en un mensaje: "Buen día cielo..." Y ser el último deseo nocturno de un beso que concluya en: "ven a soñar conmigo". Te amo.
No te quiero para mí y sólo para mí. Te quiero conmigo y a pesar de mi y de ti.
Quiero un nosotros.
Quiero menos dudas y la capacidad de responder juntos.
Quiero tiempo de calidad. No cantidad.
No quiero días enteros en los que te agobias. Quiero ratitos a diario.
Quiero...lo único que quiero es sentir tu entusiasmo por verme. No hartazgo. 
Tanta emoción como yo la siento por ti. Sentir que aunque solo han pasado horas sin verme, ya me extrañas.
Quiero reacciones a mis acciones. Como una respuesta a mis constantes Te amo.
Quiero creer que así como te motiva pensar que conmigo puedes llegar a otros mundos, quieres caminar conmigo HOY. Aquí y ahora.
No quiero mentiras que pongan en duda nuestras verdades.
No quiero bromas en las que no sabemos distinguir entre una ofensa y un juego...
Quiero que no le demos peso a la opinión de los demás. Sea quien sea.
Quiero que nuestro amor no tenga reclamos.
Quiero...
Y me pregunto si es demasiado lo que quiero, aunque sólo te quiero a ti...


martes, 10 de mayo de 2016

¡A toda madre...!



"Todo lo que soy y espero ser se lo debo a la angelical influencia de mi madre."
Abraham Lincoln.

Por Mireya Cerrillo.

Hay una frase que dice: Madre sólo hay una. Sin embargo, he tenido la dicha de  comprobar que esto no es verdad. Pues en mi camino he coincidido con muchas mujeres que me han regalado experiencias que atesoraré siempre. Y gracias a ellas, es que puedo decir que tengo muchas madres...
Mi primera mamá fue mi abuelita, pues para empezar ella me obsequió el vientre donde me gestaría. Ella, además me da la lección diaria de lo que significa ser mamá, mujer fuerte. De esas que no se rinden y con todo el peso de los años se siguen riendo y dándome el dulce regalo de su sonrisa, abrazo y oración.
Entonces llegué a mi madre. El vientre que me cobijó 9 meses y educó. Ella, pacientemente me ha tolerado mis peores días. Y en mis mejores días, quiero pensar que es porque algo de mí, viene de ella.
Mi mamá dice que cuando estaba en ella, ella me hablaba y yo no respondía y eso la hacía temer por mi vida. Supongo que hay cosas que no cambian, ella me sigue buscando...y yo no respondo. Y quizá también a veces tema por mi vida.
Y es que ella no se dio cuenta de que yo vendría a este mundo hasta mucho tiempo después. Sin embargo, debo reconocer que tenerme como hija no es tarea fácil.
Así, coincidí también con mis tías, quienes me consienten lo que mi mamá no puede. Me aconsejan y reprenden. Y además, me quieren, educan y buscan también lo mejor para mí.
Mas el camino me llevó a encontrar a otras mujeres en tierras lejanas. Lugares insospechados y únicos que jamás imaginé.
A todas ellas, mis madres de diferentes nacionalidades, agradezco el cuidar mis nostalgias y enfermedades. Gracias por consentir mis caprichos y entender mis añoranzas.
Y justo cuando creí que la vida ya me había regalado a todas las mamás posibles... Llegaron ellas. 
Ella, mi ave que me aconseja y me procura con estrellas y canciones las mejores cosas para seguir creciendo intelectual y profesionalmente.
Ellas, mis amigas españolas, que me cocinaron y cuidaron.
A mis mamás mexicanas en el extranjero, gracias por el abrazo sincero.
A mi madre turca. Es increíble tener mamás tan diversas que me hacen mejor persona.
Ella, mi bruja y hechicera. Madre reina de otra vida. Quien con paciencia me enseña a creer en mí. Me faltan palabras y me sobran emociones para expresar mi más sentido agradecimiento por este coincidir.
A ella, a quien me parezco en muchas cosas y difiero de otras. Por obsequiarme a mi compañero de aventuras y desventuras.
A todas las admiro y de todas aprendo. A todas las imito y quizá a ninguna me parezco.
A todas y cada una de ellas: Gracias por permitirme estar en su vida. Gracias por sus historias que me enriquecen. Gracias por sus abrazos. Su comprensión. Su apoyo. Sus consejos y sobretodo, por su cariño.
Gracias a Uds. sé que la vida es a toda madre simplemente porque tengo la dicha de tenerlas como guías.
Hoy y siempre...¡Gracias, simplemente gracias!.


domingo, 1 de mayo de 2016

Querida Yiyi... (carta a mi niña interior)

"Tú que conoces con sincera humildad la versión integral de mí. Te miro ausente y digo: Estoy aquí para reencontrarme y te pido tu ayuda..."

Querida Yiyi:


Hay tantas cosas que a esta edad me gustaría decirte y aunque muchas aún permanezcan incomprensibles, descifrarlas será parte de tu aventura personal. ¡Permítete descubrirla!.
¿Sabes? Encontrar los adjetivos para describirte es fácil, pero traerlos a tu presente cada día es más o menos complicado.Y es que eres la única niña, la princesa de la casa, el toque chusco y juguetón, cuya gracia, inocencia y alegría han hecho que el mundo sea más llevadero, incluso a veces más benigno. Por eso, lamento las cosas que pasaste en tu infancia, esas que te volvieron más retraída y desconfiada: ese miedo que sentiste y que no se ha ido por completo. Ese que te visita y te congela en mente y movimiento. Siento mucho la pena y las lágrimas que lloraste sola. Ojalá hubiera tenido la capacidad de decirte que la tristeza sería parte de ti, y que está bien disfrutarla de tanto en tanto. Que ese temor que aún sientes es porque nadie te explicó lo que significaba ser tu misma, y aunque apenas lo vas descubriendo, no debiste haberte puesto la capa de expectativas, y el antifaz de protectora. Tu delicadeza e intuición, sin embargo, te llevarán avante. ¡No dejes de sentirlas!.
Tu sensibilidad ha vuelto vulnerable a tus padres y tu ternura les ha dado un toque de compasión a tus hermanos. Tu voz de mando es hoy la del consejo que ellos te solicitan, pues aunque seas la más pequeña, algo hay de acertado en tu manera de hablarles.
Después de tantos varones, mamá se siente contenta de tener un toque femenino en la casa, aunque quizá eso cambie en unos años.
Debes saber que no siempre has sido la princesa de cuento que ella quería. A veces eres el dragón y también en muchas otras ocasiones, un aguerrido y fiel escudero. No te preocupes, no dejarás de ser la consentida, mandona y gritona que hasta hoy eres. Has impuesto tus ideas e ideales así como tu cariño a todos los que te rodean. Además de tu sonrisa afable y tu mirada traviesa, un abrazo o una caricia, incluso una palabra tuya bastan para traer la paz o la guerra. ¡Se cuidadosa en cuál eliges!
Siempre has sido una niña emprendedora, negociante además... ¿por qué tienes tanto miedo ahora? ¿qué tenías antes que quizá no tienes hoy?... Tal vez, ese entusiasmo que te llevó a vender dulces a tus primos y a tener tu propia dulcería en casa, o calcetines o zapatos, o tareas ya más grande... ¡Qué temor a la falta de dinero! Te gusta tener lo tuyo. Tienes un gusto peculiar.¡Aprenderás a refinarlo e incluso defenderlo!
Mireya, tu curiosidad innata te ha llevado del mundo de los libros a los mil y un paisajes que tus viajes te han regalado.¡No la pierdas! Ya lo dijo Einstein, la curiosidad tiene su propia razón de existir. ¡Pregunta y pregúntate! Y mejor aún, busca las respuestas.
Desde pequeña: risueña y golosa. Artística también. Tu misma sensibilidad y zozobras te han permitido escribir y describir cosas que quizá no todos se permiten ver o sentir. A veces te dará pena compartirlo, mas conforme vayas experimentando el placer de causar una emoción en el otro, y su inmenso poder, irás ganando confianza. ¡Que a tu pluma no se le acabe la tinta!
Has sido idealista y soñadora y no será fácil ser así siempre. El mundo y la gente te decepcionarán una y otra vez, constantemente... pero recuerda que la vida también es el encuentro con otras almas como tú, que piensen que el arte trae una belleza indescriptible a este mundo, y que el mundo es, como dijo Eleanor Roosvelt, para quienes creen en la belleza de sus sueños. ¡Se incrédula, pero jamás de ti misma!
Perdona si no siempre te he sabido escuchar, y disculpa las veces que te he querido silenciar. Mas gracias a que eres una niña necia, estás ahí insistente siempre para que te preste atención. Por eso, me comprometo a escuchar con cuidado tus enfados y arrebatos, a mimarte y amarte por sobre todo y todos. A dejarte llorar y protegerte incluso de ti misma. Prometo a seguir encontrando personas que te hagan más fuerte, que te permitan ser tú, que te enseñen el lado bello y positivo de la vida, y que calmen tus miedos sin disimular ni un enojo ni una risa.
Gracias por llevar conmigo, en mi, nuestros más íntimos secretos, esos que nos vulneran pero que también nos hacen más fuertes.Has sido una niña y hoy, una mujer valiente, y lamento las veces que te agobio con mi censura y exigencias.
Prometo sanar lo dañado y quererte como tú me quieres: pura e incondicionalmente. Sigue jugando con la luna, y riendo sin razón alguna. Cuéntale al viento hoy como antes, que sientes un amor intenso dentro muy dentro...por una niña de ojos grandes y corazón inmenso.


domingo, 24 de abril de 2016

90 años de Gloria...


Por Mireya Cerrillo.


Querida abuelita:

Este año se cumplen 90 años del Carnaval de Veracruz, un festival lleno de actividades que nos recuerdan la felicidad de la vida. Éste año también mi abuelita cumple 90 años, y al ser de espíritu jarocho y su ánimo de Xalapa, qué mejor pretexto para que en éste su día hagamos como en el festival, un derroche de alegría.

Mi abuelita es una mujer llena de dicha y a veces de nostalgias, y como en el Carnaval, de tanto en tanto usa máscaras para dar siempre su mejor cara. Su rostro marcado por las experiencias de la vida, son los recuerdos de algo que en su pasado aprendió, pues como decía la poeta francesa Simone de Beauvoir: "Las arrugas de la piel son ese algo indescriptible que procede del alma".

Sus ojos aún llenos de luz reflejan las vivencias que le han sido regaladas, en algunas aprendió a perdonar, en otras a escuchar y sobre todo, a mirar a toda su familia con dulzura, protección y amor. Mi abuelita tiene también una sonrisa que quema el mal humor, pues es esa expresión la que más me gusta de ella. La envidio y quisiera llegar a su edad con ese corazón tan fuerte, tenaz, lleno de cariño y ternura, y sobretodo sonriente. Esposa, madre y abuelita ejemplar.

Sin duda alguna mi abuelita es todo un carnaval: traviesa, con su júbilo y sus bullicios, sus algarabías y ganas de bailar. Qué más quisiera poder regalarte hoy una "noche de luna en Xalapa", sin embargo te regalamos los recuerdos de una vida en Puebla, la ciudad que decidiste adoptar.

Hoy por eso, nos vestimos doblemente de gala pues conmemoramos las arpas, marimbas y guitarras que tanto agradaban a mi abuelito pues le recordaban su tierra, y en esta especial festividad queremos decirte abuelita:

Gracias por enseñarnos la tradición de su tierra, pues es en reconocimiento a nuestros abuelos que nosotros también llevamos a Veracruz y Xalapa tatuados en el pecho, y aunque sea una sencilla festividad con ésta humilde serenata, es especial para nosotros tus nietos darte un poquito de lo mucho que de ti hemos recibido: amor incondicional, tu sazón sin igual, y buenas maneras en nuestro ser y actuar.

Éste desfile colorido que te hemos preparado, es para que celebres todo lo que ha sido tu vida estos 90 años, pues ya en tu apellido guardas la hermosura de toda tu persona y por eso es que: "Sólo Veracruz es de Gloria Bello, y su alma de Xalapa". ¡Te queremos mucho abuelita!".


Este año mi abuelita cumplió 92 años. Y encontré esta carta no publicada con motivo de su pasado 90 aniversario.

martes, 29 de marzo de 2016

Inspiración...

"Mi vicio es la creatividad y mi cura es la inspiración."

Por Mireya Cerrillo.

Tengo una cita con la inspiración.
Es de noche y casi no hay estrellas en el cielo. Busco demostrarle a la tristeza que no la necesito para escribir como sólo yo puedo.
Solía escribir sobre el amor: así idealizado y sin conocerlo. Y hoy que en mi vida hace tremendo estruendo, mi musa se pasea a mi lado invitándome a todo, menos a escribir. Y es que las musas de la nostalgia también me han abandonado, pues no hay pena que acongoje a mi alma, ni desazón que me incite a las letras.
Emociones contrariadas. Es todo lo que se precisa para hacer una que otra poesía y la lira de tus labios me estimula a describir todo esto que siento.
Un te amo resumido en un beso, es el sinónimo de nuestra más tierna elegía.
Un te extraño expresado en un largo abrazo, es lo mismo que un himno a la melancolía.
Te deseo, dicho en el encuentro espontaneo de nuestras miradas, es una balada lenta y tierna que se danza a ratos como epítome de una pasión por tanto tiempo anhelada.
Es así. Eres tú mi inspiración. Eres tú mi oda: a la vida, al amor y a todo aquello que me ilumina.
Mas echo de menos a la desolación. Esa que me perturba y me permite escribir sobre lo que llamo miedo, me inquieta y me quita el sueño.
Me sigue asustando esta felicidad por ti provocada… pues cuando me invade la duda, se apodera de mí el desconcierto y por un fugaz momento, quisiera nunca haber dicho un te quiero.
Quizás mis letras estén por un tiempo en silencio. En pausa mientras aprenden a escribir desde todo esto bello que siento. Pero eso que no cesa, es este indescriptible pavor que guardo en el pecho.
Tal vez no es el momento de escribir… sino de hablar. De verdaderamente expresar lo que soy y lo que abrigo.
¿Pero quién es Mireya sin sus letras? Una insulsa soñadora que no sabe decir te quiero sin pena y sin miedo.

Pronto vuelvo. Me voy a decirte al oído lo mucho que te quiero. Pues esta alma enamorada y suicida, sabe que su más bella poesía aún está por ser escrita.


Memoria...

"Hay besos que pronuncian por si solos la sentencia de amor condenatoria, hay besos que se dan con la mirada, y hay besos que se dan con la memoria."  Gabriela Mistral.

Por Mireya Cerrillo.

Retuve cosas de mi pasado con la intención de no echar al olvido, la efímera distinción de lo dulce y de lo amargo.
Así, un día de tantos, entre el disturbio de la cotidianidad y el hastío, comenzó a hacerse presente tu recuerdo. Y es que eres algo así como un aviso, una advertencia del caos que anuncia la llegada de un amor que se dosifica en minutos y centilitros y una que otra carta de por medio.
Más me contento con degustar en mi memoria las porciones de una pasión tardía, que por encima de las dudas, se construye poco a poquito con el impulso de la paciente conquista.
El inventario de los besos que hoy hacen eco en mi piel, me mantienen prisionera de un deseo. Un imposible que en la distancia grita ausencia y que entre sueños me devuelve a los brazos de un necio Morfeo.
Era una relación de aquellos dados, de los más deseados, de esos tibios y dulces y fríos y amargos también.
De repente, en esa evocación de tus labios surgió el monumento para la gloria de unos cuantos… La reminiscencia de nuestro beso más pequeño.
Un beso. Un sueño. Un dueño. Tú y el encanto de la novedad. Yo y el miedo constante a la idea de la felicidad, esa tuya y mía que se encuentra sostenida en cada dosis microscópica de complicidad de nuestros labios.
Así pequeños para no sufrir demasiado. Para no vulnerarme tanto.
¡Impacto! Cedo a la exposición de otro beso y me muestro sin tapujos…al menos en mis sueños.