jueves, 27 de octubre de 2016

Carta a la muerte...


"La muerte es una vida vivida. La vida es una muerte que viene."  Jorge Luis Borges

Por Mireya Cerrillo.

Querida Catrina,

Le escribe una joven amiga. Podría llamarla "la muerte", "la flaca", pero la verdad es que "la Catrina" me resulta más familiar y elegante.

Me resulta difícil empezar a escribirle a Ud. que ha sido tema de debate en más de una tertulia. A Ud. que se ha llevado a los más queridos. Y a Ud. que suscita muchas preguntas que uno va respondiendo cuando ya está aquí cerca de nosotros. Así que más o menos nos conocemos.

Ud. es un miedo arraigado, y para nosotros los mexicanos una fiesta que vemos con descaro. Y yo soy una suicida in ratio porque in practicum ya lo hubiera intentado. Es decir, la pienso pero no la actúo. En pocas palabras, la deseo. Sí, la anhelo más de lo que ansío a su contraparte: la vida.

Debo admitir que la he evadido un par de veces. ¿Destiempo o suerte?. Y como ya dije, la he evocado otras tantas. ¿Desganas o desesperanza?.
Sea como sea, sepa Ud. que no le tengo miedo. Ud. no me atormenta ni mucho menos. Al contrario, me parece que es Ud. el único misterio descifrable y que una vez descubierto, no podemos compartir. Honestamente, Ud. me incita constantemente. 

Si bien acepto que el fin de la vida es la muerte, es una ingratitud para los que a bien tenemos de "celebrarla", que Ud. se lleve a los nuestros con todo y su alma. Porque puedo entender que se lleve su cuerpo, pero no su esencia, no los recuerdos... y eso es lo que a los que nos quedamos, nos mata. 

Pero no le escribo para reclamarle. Simplemente, me pregunto si yo le llegaré como regalo o si Ud. vendrá por mí cuando deba... Si será mi decisión conocerla o será una imposición encontrarnos. Si será algo trágico y ensordecedor o sutil y suave como un beso.

Ahí radica la excelsitud del misterio. Es un enigma y entre Ud. y yo será un pacto y un secreto.

¿Sabe? yo pienso en Ud. desde que tengo al menos 12 años. Sí, desde entonces ya ansiaba conocerla, y míreme ahora, con 30 años y Ud. es la única constante en mi vida. Debería sentirse halagada. Quizá por eso me tienta, para engrandecer su ego y vanidad y nada más.

Dígame, ¿de qué se trata todo esto?. ¿Acaso un suicida es para Ud. un juego de azar?, ¿una apuesta con la vida?, ¿un siniestro o una fortuna?... 

No quiero ser dura con Ud., no me mal interprete. Después de todo, gracias a Ud. descubrimos lo mucho que amamos a alguien o la mucha falta que nos hace...aunque ya sea demasiado tarde. Lo que sucede es que quisiera entender a profundidad el papel que Ud. tiene en la mente de esta alma suicida. 

Por eso, y mientras lo entiendo, quisiera ofrecerle hacer un trato con Ud. Uno en el que yo respeto su espacio y Ud. respeta mi tiempo, pero la verdad no quiero apostar, y menos a mí. Sé que perdería pues no confío en mí. Es tan arriesgado vivir que Ud. representa a veces, la única salida.

Sin embargo, algo sí quisiera pedirle. Cuando le entregue mi vida, (si así lo hiciera), tómela sin miramiento. No me regrese. Créame, la respeto tanto que por eso no la tiento. No quiero jugar con Ud. De verdad deseo que al encontrarnos Ud. me de un frío beso de bienvenida y nada más... Nada más.

No pretendo asumir que a Ud. le importará respetar este sencillo acuerdo, pero sé que dado nuestro historial y el respeto que Ud. muestra a quienes tienen a bien escribirle, quizá me otorgue lo que aquí le he solicitado.

De antemano Gracias y ayúdeme a entender por qué es que habemos tanto suicida por ahí deseoso de conocerla y Ud. llevándose a quien no debe...



miércoles, 26 de octubre de 2016

Ya no quiero quererte...




Por Mireya Cerrillo.

Harta de mi, escribo porque ya no sé qué hacer con este dolor constante.
Fastidiada de pensarte, extrañarte, amarte y querer odiarte...
Escribo porque quisiera ser capaz de convertir mis lágrimas en arte.

Ya no quiero llorarte. Cada día y cada noche.
Ya no quiero que estés en mi pensamiento haciéndome tanto daño por dentro.
¡Ya no quiero!
¡Ya no quiero quererte!

De pocas cosas me arrepiento, y conocerte ...o mejor dicho, permitir que entraras así a mi vida, a mis sueños y mis miedos...a mi alma y a mi cuerpo... de eso sí me arrepiento.

Porque si estar contigo fue un regalo del cielo, este no tenerte es vivir el mismo infierno.
Y quizás exagero, pero es que dueles, quemas, y yo desespero.

Y creo que si pudieras ver los efectos de tu maldito desprecio o el resultado de tu rechazo, quizá, con suerte, serías un poco más amable. Quizás si en tu memoria revivieras lo bueno, no serías tan insolente.

Pero así eres. Y así me tratas con desdén y me invitas nuevamente al duelo... ese que vistió de negro un amor que sentía como un sueño.

¡Qué estúpida! ¡Qué incoherente! Creer en promesas rotas. En palabras vacías. En ilusiones prontas. 
¡Qué catástrofe!

Y quisiera no llorar, y aquí estoy entre lágrimas escribiendo. Pero una cosa me prometo, y lo digo muy en serio, pasar por lo mismo otra vez, ni por ti, ni por nadie.

Corazón insoportable, ponte nuevamente tu coraza y serás indomable.
Llora hasta que deje de doler... ¿Cuánto? No lo sé. Mil noches de insomnio tal vez. 

¡Ya no quiero llorarte! ¡Ya no quiero quererte!
¡Ya no!




sábado, 1 de octubre de 2016

30...Sakura...


"A los 30 comienzas a alcanzar los sueños que persigues hace más de 10 años."


Por Mireya Cerrillo.


"Treinta..." léelo letra por letra: "t-r-e-i-n-t-a..." Sí Mireya, hoy cumples 30. Hoy, llegas a cumplir 3 decenas de vida en esta tierra... Y dime, ¿qué has hecho?... ¿Cómo te sientes?... ¿Cuál sería tu balance?...
Hay muchas cosas que me hubiera gustado tener para cuando cumpliera 30, y no las tengo. Sin embargo, el balance es bueno pues tengo otras que han llegado a mi vida tan sorpresivamente que no puedo y no voy a quejarme. Hoy no. No en mi cumple.
Y es que Mireya a los 30 es:
Una mujer aún con miedos, pero dispuesta a enfrentarlos.
Una niña con ilusiones y sueños.
Y cuando la ocasión lo amerita, toda una culta y preparada dama.
Mireya es tantas cosas a la vez que le cuesta simplemente ser...y estar...sobretodo estar.

Estar así como la flor de los cerezos... Pues aunque aparecen una vez al año, su aroma y fortaleza permanece...Las flores de sakura son conocidas por la breve pero brillante temporada en la que florecen.
Por eso elegí el árbol de los cerezos como símbolo de mi festejo. Y es que es tan emblemático su significado que me parece cautivador.
En la cultura japonesa se relaciona al árbol del cerezo con la lealtad, la femeneidad, la delicadeza, la fertilidad, la juventud, la inocencia, la esperanza, el poder, la dulzura, la belleza femenina y el amor.
Y justo así siento estos 30 años: delicados pero intensos. Breves pero brillantes...
El sakura o flor de cerezo, es un símbolo de la naturaleza que expresa que la vida es transitoria y que por eso es mejor no apegarse a nada. Una metáfora de la vida misma. Y eso quiero aprender...a dejar ir. 

Esta noche, haciendo memoria de lo que han sido estos años, me siento y sé afortunada de haber nacido en fecha tan significativa. Bajo la protección del arcángel Miguel, y por eso, esta noche de San Miguel me ilumina un halo azul que me llena de fuerza y esperanza, hoy más que nunca pido con fervor a mi guardián y protector que me guíe y cuide de mi misma y que con su espada aniquile todos mis más oscuros demonios. Esos que entre nostalgias me llenan de zozobra.

No sé si precise de más de un ritual a San Miguel o de evocar continuamente a los cerezos para plantarle cara a lo que me atormenta constantemente y aprender a saborear la vida. 
Lo que es cierto, es que así como una flor de cerezo se asocia con la fragilidad y transitoriedad de la misma, también significan la sencillez y el renacimiento que trae la Primavera. Y si bien yo no nací en Primavera, elijo renacer y transformarme cada vez, cuantas veces sea necesario, cambiar de hojas, pero mantener mi esencia.

Sakura Mireya... Sakura!
Es tiempo de florecer.




jueves, 22 de septiembre de 2016

No te prometo...



"Sé que voy a quererte sin preguntas. Sé que vas a quererme sin respuestas." Mario Benedetti.

Por Mireya Cerrillo.

Constantemente siento desfallecer y que todo está perdido. Que nada vale y todo pesa. Que todo es un instante suspendido en el tiempo que puede terminar en cualquier momento...si así lo decido.
Entonces me rindo. Me doblego y planeo cuidadosamente mi plan de escape de la vida. Estos pensamientos catastróficos recurrentes que he tenido desde los 12 años llegan a mi como un torbellino que me envuelve y me nublan de percibir cualquier otra opción.
Sin embargo, existe alguien que me cuestiona, que me empuja y me trastorna. Y si bien el debate es aguerrido, no pretendo ganar con argumentos algo que mi corazón está latiendo y tal vez incluso pidiendo. ¿Cómo escucharme? o ¿cómo no hacerlo?.
Hoy de nuevo todo es frustración y tristeza. Desolación y cansancio. No veo otra salida que apresurar lo inevitable... ¡Fastidio!
No obstante, pensando en mi vida me doy cuenta de que todo en mí siempre ha llegado a destiempo (o al menos a un tiempo diferente del resto). El primer beso, el primer amor, el primer viaje, mi primera vez, los buenos amigos, las experiencias más ufanas y más bellas me han llegado tarde... Quizá, esto de la vida entonces también me llegue tarde. Quizá llegue con el próximo olor a tierra mojada o a café, el siguiente lunes con llovizna o dentro de tres otoños... 
No lo sé, y no tengo manera de saberlo. Y si bien decido poner en espera una bomba de tiempo pues no siento que nada me arraigue a mi aquí y mi ahora, hay cosas que no puedo prometer.

No te prometo que esto no sucederá de nuevo. Que no lloraré o querré claudicar una y mil veces. No te prometo que no pensaré en ello.
No te prometo que seré fácil. Soy muy complicada y no termino de entender algo que quizá sea incomprensible.
No te prometo que estaré siempre dispuesta a eso que llaman "pasión" y "vida", mas me comprometo a "vibrar con intensidad" aquellos instantes que sepan a gloria.
No te prometo ser siempre risueña, pero juro hacer del desasosiego una poesía, pues la justa medida de sensibilidad y el grado óptimo de profunda tristeza hacen de mí una esclava de las letras.
No te prometo grandes cambios, más pequeñas transformaciones que con suerte un día me hagan decir: "de esto se trataba la vida, de vivirla y nada más..."
No puedo prometer algo que no soy. Algo que no creo. Cumplir expectativas ajenas o ser lo que todos esperan... Simplemente me comprometo a ser todo esto que soy. Este desastre despeinado y mil y un besos contrariados.
Y más que nada, no te prometo aquello que quieres escuchar...sólo prometo a mi corazón no silenciar...pues ahí resguardo todos mis secretos.
Y de todas las cosas que no puedo prometer. Una sí puedo. . . Prometo ser y estar aquí y ahora un rato más, quizá una vida o una eternidad...
Y si al final de todo esto logro superarme a mi misma y toda la adversidad, el no prometerte nada tal vez sea lo único que pueda cumplir... por ahora.

Gracias por escucharme siempre. Y sobretodo, por respetar mi incomprensión frecuente del sentido de la vida...



viernes, 5 de agosto de 2016

Destiempo...



"...sólo la noche es lúcida, pero el sueño la vence, tal vez para nuestro sosiego y descanso..."
José Saramago, "El año de la muerte de Ricardo Reis"

Por Mireya Cerrillo.

Quizá era eso lo que pasaba... que el amor nos llegó siendo los dos un par de pendejos. Sí, así cobardes, pusilánimes e infelices. Ilusionados al fin.
Quizá, es que yo realmente creía que el amor todo lo puede y me aferré a la idea de que por sobre todas las cosas, haría lo nuestro aún más posible...
Shakespeare escribió: "En amor, tan a destiempo llega el que va demasiado a prisa como el que va demasiado despacio..."
Y así nos encontramos. En un principio tú apostándolo todo y yo con miedo. Tú con ilusión y ganas y yo con miedo pues era un terreno nuevo.
Sin embargo, después de poco tiempo me pareció tan fácil amarte que entonces yo decidí entregarme así como soy: estúpida para amar. Y entonces tú te asustaste...
Así nos tropezamos. A destiempo. Cada uno a su ritmo, cada quien a su paso, intentando absurdamente ir un día a la vez cuando yo lo quería todo y tú simplemente...ya no querías. O al menos eso me decías.
Canta la canción: "no hay tiempo determinado para comenzar a amar..." Y de qué manera aprendí... no hay tiempo cuando todo contigo ha sido exactamente así: a destiempo.
Y no es capricho ni necedad... Ni tampoco pretendo hacer de ti el eterno dueño de mis más sentidas letras, es sólo que de verdad duele sentirte así tan frío y distante...
Duele tan profundo extrañarte... Duele tanto amarte como no amarte, que no sé qué duele más... porque así a destiempo me siento en cada aspecto de mi vida. Que voy llegando tarde, y cuando decido llegar con todo, ya es tiempo de algo más.
Tengo un corazón asincrónico. Que hace ¡pum, pataplaz, pum pum...! En lugar de un suave lub, dub... Un corazón así como el tuyo: que trepida con tu respiración haciendo un rápido y lento bom, bom, bom...
No latimos. No palpitamos. Vibramos... y por más inoportunos que cada uno resuene, confío que al final cada uno encontrará su tiempo adecuado.
Pero es que soy tan orgullosa que a los dioses sólo les pido que me concedan el no pedirles nada... sólo esto: amarte. Amarnos a tiempo. Pues sólo hay tiempo para amar. 

domingo, 24 de julio de 2016

Anuncios Clasificados...

"Mi locura es sagrada. No me toquen."

Por Mireya Cerrillo.


Me he quedado sin letras. 
Este es mi adiós a ellas.
Renuncio a la catarsis.

No hay quien pueda ayudarme.
No hay quien quiera quererme.
En el tablón de anuncios y clasificados dice simple y llanamente:

"Claudicó por falta de lectores.
Porque su inspiración eran la desolación y la tristeza.
Porque a pesar de reír de todo y llorar por nada.
Sólo en pena, le surgía la verborrea.
Y fastidiada de sí misma.
Dimite a lo más sublime de ella.
A componer prosa y poesía.
¡Vaya tontería!"

Abajo del mismo se lee:

"Se busca.
Aprendiz de las letras.
Que escriba con alma sombría.
Y carezca de tenaz sabiduría,
para cometer estupideces sin petimetra.
Y nos exprese sus hazañas, glorias y penas.
De preferencia: con mente suicida."

Mas no pudo cesar a sus funciones de escribano y poeta.
Pues no había otra como ella.
Intentó silenciar a las musas.
Y sólo logró avivar la juglaría.

Prometió entonces con porfía:

"Si a mis letras renunciare.
Y para inspirarme, vivir una desventura debiera
Con mi pluma enterradme.
Y quitadme la vida con premura."


sábado, 23 de julio de 2016

Tengo un corazón...


"Quien elige el camino del corazón, no se equivoca nunca." Popol Vuh.

Por Mireya Cerrillo.

A veces, siento desfallecer.
Y me siento totalmente sola.

Y creo que por el precipicio caeré
cuando te evoca mi memoria.

Quizá sea eso lo necesario.
Dejarme totalmente vencer.

Mas recuerdo que tengo un corazón
que late por un amor que sólo pide crecer.

Este dolor constante y a diario
me desespera y no sé qué hacer.

Tengo un corazón herido.
Y un alma hecha pedazos.

Escribo y escribo...
De mi: puros trozos y trazos.

No es el amor o el desamor.
Es sentirme así de fastidiada.

...Volvemos al inicio: a ese constante tristor.
¡Tonta, estúpida alma suicida y enamorada!

Tengo un corazón vencido.
Hecho añicos por un adiós.

Tengo un corazón cerrado.
Que te tiene a ti acorazado.

Afuera de mi todo es gris,
más allá de ti: no sé. 

Alguna vez fue rosa, o turquesa.
Simplemente, de amor una proeza...

Quisiera de verdad desistir,
no puedo no tener nada y quererlo todo.

¡Ya no quiero insistir
en una vida insulsa y un amor desganado!.

Tengo un corazón debilitado
que quiere ceder...pero más quiere creer.

Tengo un corazón contrariado,
Destrozado y en el hartazgo.

Cansado de ser y no ser.
hundido en unos ojos que no lo quieren ya ver...

Tengo un corazón perdido
entre los mapas de tantos mundos.

No importa cuánto haya huído.
Al final se quedo aquí, contigo... con un sincero amor profundo.

Pues cuando siento desfallecer
solo me basta un recuerdo de ti.

Para saber que tengo un corazón que aún quiere latir,
y que en amor de ti sólo pide emerger.


No quiero...

"¿Quién dijo que extrañarte no dolía?"

Por Mireya Cerrillo.

No quiero dejarte ir.
No quiero decirte adiós.
Quiero volverte a sentir.
Quiero que seamos dos.

Te he echado mucho de menos.
Me ha costado tanto no pensarte.
Extraño demasiado tus besos.
Me duele tanto anhelarte.

¿Y qué tal que esto es una pausa?
Una de esas que se alargan.
Una con mil y una causa.
Más dos necios que se extrañan-

Cada día es una pelea.
Cada noche me invaden tu recuerdo.
Mi corazón que tambalea.
Y el tuyo que siento pierdo.

Hace casi un mes decidiste poner un punto final.
Yo puse tres puntos suspensivos...
He llorado un caudal,
y me duele sentirte decisivo.

Quisiera que dudaras un poco,
que nuestro ego no nos cegara,
que por mi te volvieras loco
y que tu mirada todo lo insinuara.

No quiero dejarte partir.
No quiero decirte adiós.
Duele mucho este amor...
no lo niego, no voy a mentir.

Realmente en nosotros creí,
de verdad que muchas cosas lamento.
Pues tantas veces cedí,
sin duda ni miramiento.

Pero el amor es para los ciegos,
y el desamor para los poetas.
Escribo a deshoras y en sosiego,
y en el corazón esta grieta.

No quiero dejarte.
Quisiera hoy más que nunca abrazarte
y no soltarte.
Aferrarme a los bellos momentos,
y a la vez que de mí te enamoraste.

No quiero decirte adiós.
Tengo un corazón muy terco.
Mas sólo le pido a D-os,
que me dé paz y consuelo.


viernes, 22 de julio de 2016

Día D...



"Me encanta dormir. Mi vida tiende a desmoronarse cuando estoy despierto." Ernest Hemingway.


Por Mireya Cerrillo.

Hoy fue un día más o menos difícil. Uno de esos en los que te rondan mil preguntas en la cabeza, en los que nada parece salir bien, y en los que una discusión pareciera el fin del mundo. Dudas. Derrocamiento. Dolor. Drama. Duelo. Deriva. Deseo. Decaimiento. Despido. Distancia. Desolación... Un día D...

Hoy también se celebró el natalicio del escritor Ernest Hemingway, y en su honor recordé algunas de sus tantas frases. En especial esa que dice: 
"Eres tan valiente y tranquila, que a veces olvido que sufres." 
Y justo eso me pasó hoy. "Sufro" y sin embargo o a pesar de... me falta ser más empática con los demás, salir un poquito de mi propio dolor y duelo y ver, con la debida distancia, el dolor y el drama ajeno.

"Trata de estar vivo" Decía Hemingway, para describir que cuando vivas algo lo hagas tan intensamente porque "ya estarás muerto suficientemente"... He ahí su talento: "en cómo vive uno su vida."

D~os, si es que al final el Día, es sólo eso lo que queda... ¿cómo viviste?, ¿valió la pena o la alegría?. Pues lo importante, tal y como diría mi querido Ernest, "lo importante de un hombre es su carácter, pues un hombre de carácter puede ser DERROTADO pero jamás DESTRUIDO..."

Hoy fue un día en el que te pensé en demasía y te lloré con desahogo. En el que dormir no fue suficiente para no sentir, y el desespero sentido era compartido con más de uno.

Un día en el que: "había descubierto que el vacío que deja lo malo, va llenándose por si solo. Y el vacío de algo bueno sólo puede llenarse DESCUBRIENDO algo mejor..." El autor de "Por quién redoblan las campanas", realmente era un sabio. Pues este vacío que tú has dejado, lo va llenando tu recuerdo... -y no quiero decir que tu recuerdo sea mejor que tú-, sino que a pesar de todo el reproche, por supuesto que hubo cosas bellas, distintas y detalles que sólo tú y yo sabremos. Y recordar eso con una sonrisa, es bonito. Pero desafortunadamente, "Si dos personas se quieren, no puede haber final feliz..."


Y aquí estoy haciéndote caso mi estimado Hemingway, en este destierro, "Estoy escribiendo fuerte y claro acerca de lo que más me DUELE..."


jueves, 21 de julio de 2016

Montaña cerrada...

"Marcharse es muy difícil... hasta que te marchas. Y entonces es la cosa más jodidamente fácil del mundo." John Green, Ciudades de Papel.

Por Mireya Cerrillo.

Dicta un proverbio japonés: "Es mejor viajar lleno de esperanza, que llegar." Y supongo que hasta cierto punto es verdad: disfruta el camino, no el destino. Anem a fer montanya!
En el año 2007 salí sola por primera vez de mi casa y mi país, y durante cinco años consecutivos conocí lugares insospechados que no pensé tendría la dicha de pisar, así como también, comprendí la agridulce manera de conocerme gracias al bendito arte de viajar.
Hace un año exactamente pisaba nuevamente la tierra que con recelo me daba la bienvenida para hacer de ella mi segundo hogar: Barcelona.
No hay palabras suficientes para describir a la ciudad condal. No sé aún si me quedo con la brisa del Mar Mediterráneo o con la frescura de las Montañas que la rodean. Quizá con la montaña... No puedo decidir si es su arquitectura o su historia lo que más me embelesa de ella. Y tampoco establezco aún si es la ausencia de ella lo que me hace escribirle esta noche.
Durante esos cinco años visité continuamente un lugar mágico y especial para mí. La montaña de Montserrat (esa que se ve en la foto). Hice montaña una vez cada vez y a mí, que no me gusta el ejercicio, me agradaba caminarla y por qué no, comer un bocata en algún mágico e inusitado rincón. 
No hay escondrijo más catalán que éste (al menos para mí), ni lugar de retiro que me invada de paz y tranquilidad como Montserrat. A pesar de sus turistas, puedes hacerte uno y disfrutar de tan sereno resguardo y realmente sentir la majestuosidad de D-os y el Universo en un sólo lugar.
"Montaña cerrada" (mont serrat)... recoveco en el cual se encontró a la "moreneta" o Vírgen Negra de Montserrat, patrona de Cataluña, protectora de las embarazadas y además, prodigiosa tutora de Mireya para las asignaturas de Lengua e Historia de Cataluña... A ella le he pagado con sudor cada subida, y agradecido de rodillas cada aprobado.
Pero fuera de broma... Creo que en esa montaña me hice trotamundos, o al menos, aprendí su significado. Si bien ya había viajado antes, ahí me hice aficionada de los tenis, la mochila y la cámara. De lo espectacular y particular de la vista, de lo extranjero y de lo propio, del idioma, del acento, de la gastronomía, de la cultura y de la historia, y por supuesto, del paisaje...
Tanto significa para mí ese sitio que planeo tatuarme la siguiente M pronto... M de Montserrat, de magia, de místico, de maravilla, de melancolía, de montaña, de Madre... y por supuesto de Mireya.


Montserrat también me evoca a una de mis tantas mamás catalanas... a Lourdes (Q.E.P.D.) Lu hablaba tanto de ese místico lugar que es difícil no pensarla...
Sergio Dalma hizo una canción con la escolanía de Montserrat, uno de los coros de niños cantores más antiguos de Europa, y perteneciente al Monasterio, en cuya letra dice: "Tú me das fuerza..."
Eso es en resumidas cuentas lo que ésta montaña significa para mí: Fuerza. Energía. Empuje. Y hoy más que nunca, después de unos cuántos días complicados, me aferro a esta canción como un himno. (click para escucharla!)


Quizá no sea el lugar en sí, sino saber que, como dice la canción: "Soy tan fuerte cuando dentro de mí te siento..." Esa es la montaña en mí. 

Pues "caminarla era como volver a platicar con un viejo amigo al que no había visto en mucho tiempo. En sus esquinas veía reflejados no sólo sus cambios sino los míos. A cambio de mi tiempo, la ciudad y la montaña me habían devuelto el favor: viví en ella y ahora ella vivía en mí."

Montaña cerrada.
Corazón abierto.