domingo, 8 de mayo de 2011

¿Quién es mi mamá?...



Por Mireya Cerrillo.

Con nostalgia pero con alegría

Intento escribir un verso a esa mujer

Que me dio la vida y me dio la poesía

A tí, con amor en este tu día, día de la madre.


El otro día alguien me preguntaba, y ¿cómo es tu mamá?

Y yo pensé, mi mamá lo es Todo, es tanto que no me salían palabras… Así que empecé:

Cuando yo era pequeña, mi mamá era esa mujer en tacones, siempre arreglada, guapa y sonriente que en el bolso guardaba un pañuelo con mis mocos, alguna golosina o un juguete y alguna medicina de emergencia.

Entonces crecí un poco y mi mamá se convirtió en mi heroína: subía y bajaba a una velocidad increíble, estaba en todas partes al mismo tiempo, incluso hacía malabares, preparaba la comida con sazón y mucho amor, ponía lavadoras con una mano y con la otra le abría la puerta a mi perrita, mientras sostenía el teléfono entre su hombro y la oreja y por si fuera poco, nos llenaba de bendiciones y besos cuando nos despedíamos de ella.

Un día me di cuenta que mi mamá también tenía poderes de magia pues con sus besos y sus abrazos siempre ha hecho desaparecer mis lágrimas. Es el encanto de sus caricias las que vencen mis pesadillas y sus brazos los que celebran mis victorias y los que apapachan mis fracasos. Pero es su sonrisa la que tiene el poder de hechizar cualquier habitación.

Mi mamá ha sido médico cuyos remedios me han curado la tos, el dolor de barriga, la gripa y la migraña. Es mi chef personal que siempre satisface mis antojos y cuya sazón inmortalizo en mis recuerdos con el aroma de su comida, con el sabor de sus platillos y el calor de su cocina.

Es artista, pues me cuenta cuentos, me narra historias, se inventa canciones, hace manualidades para mí: hace disfraces de halloween o de festivales escolares, bufandas de Harry Potter, decora mis pasteles de cumpleaños y en pocas palabras, pone color a mi vida.

¿Sabes qué? Mi mamá también es sonámbula, creo que desde que se convirtió en madre tiene problemas de sueño. Es capaz de levantarse a cualquier hora si la llamo, si estoy enferma o si no puedo dormir.

Mira, te la enseño: mi mamá es esa señora, ¿la ves?, es ésta, la más guapa, la que siempre sonríe…

Hoy y siempre, en la distancia, agradezco su presencia en mi vida, admiro su fortaleza, respeto su profesión de enseñar, pues a mí me lo ha enseñado todo. Sólo queda decir ¡Gracias! Por mi vida, por tu amor, por ser y por exisitir. ¡Te amo mamá!