martes, 28 de junio de 2016

La tristeza de siempre...


"La tristeza durará siempre." Vincent van Gogh.

Por Mireya Cerrillo.

Escribir es gritar en silencio...y yo he vuelto a mis andadas. Si, a esas que me rompen en un mudo alarido en mil pedacitos que no se pueden pegar. Y es que tengo los blues: un estado de depresión y melancolía.
Duermo más que antes, pero también padezco el insomnio de siempre. Dejo de comer o como demasiado. Estoy irritable o me vale todo. . . Esos son algunos síntomas de la desesperanza. Ya me sé la rutina: Comienzo a llorar y llorar sin saber por qué, luego por escribir y escribir acerca de todo y de nada. Y finalmente, por hacer frente a estos pensamientos trágicos que no me llevan a ninguna parte más que rumiar sobre mi propia existencia.
En palabras de Vincent van Gogh: "Estoy muy triste y me siento más desgraciado de lo que puedo decir, y no sé hasta dónde he llegado...no sé qué hacer ni qué pensar, pero deseo vehementemente dejar este lugar...siento tanta melancolía..."
Dicen que existen dos tipos de dolor: aquel que te hace mal, y ese otro que te cambia. Creo estoy en medio de los dos. Así, continuamente.
Esta manía, esta tristeza que insiste en vivir dentro de un cuerpo que batalla por sobrevivir, mas con un alma que busca morir. La eterna pelea.
Y esa contienda es una lucha que no le deseo a nadie. Me fastidia despertar con planes pero sin ilusiones. Tenerlo todo y sentirme vacía. Estar con gente y saberme sola. 
Estoy como al principio del todo: sin querer estar aquí, y sin embargo, aquí estoy. Sin empleo, sin ingresos, con deudas y con todas mis relaciones personales en estado deplorable. Me queda claro, la que daña esos vínculos soy Yo. La que sobra soy yo.
¿Por qué esta constante pesadumbre? ¿Por qué si ya no tengo miedo a vivir, morir sigue sintiéndose como la mejor de las salidas?
Recientemente descubrí que soy suicida por herencia...Bueno, ya lo sabía, pero pensé que que eso había pasado hace mucho tiempo... y resulta que no, que la genética del insensato que piensa en la muerte, sigue aún vigente.
También me di cuenta de que esa genética de las mil y un emociones, o personalidades, o desenfrenos y arrebatos...sigue a mis hermanas menores.
¿Hay ahora con tal evidencia, alguna duda aún de que tengo lo que tengo? ¿O seguimos llamándolo "inadaptación al medio"?
Esta noche en que las arias más tristes han hecho eco en mi memoria, sólo pienso en hacerme daño...y por eso me he sentado a escribir.
Esta tarde intenté mitigar mi sentir con el tequila, pero si acaso, sólo me envalentonó a mejorar mis ideas imprudentes.
Hoy que tengo la mecha corta con todo, no puedo hacer más que pensar en Victor Hugo que decía: "Ella estaba triste de esa tristeza oscura, de la que ni siquiera tenía ya el secreto.Había en ella entera el estupor de una vida acabada que no había comenzado..."

Au revoir!...Intentaré seguir escribiendo en estos arrebatos de desesperanza. Pero la verdad, es que este tema y sentimiento recurrente me causa hastío...

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