sábado, 1 de febrero de 2014

Suspiro...

Por Mireya Cerrillo.

Inicia lentamente en una aspiración profunda,
recorre mi pecho y llega hasta el alma.
Espiro amor y desconsuelo,
pesar y nostalgia en un tenue soplo.

Un evoco cubierto por la neblina del pasado,
que a veces gozo y esperanza para mañana lleva.
Ayer: pesadumbre, hartazgo y pena.
Hoy: un adiós, silencio y llanto.

Este constante y fuerte sentir mío,
es un pensamiento que se volvió aire.
Todo lo que dentro de mí rememoro,
lo que a este loco corazón inspire.

Es un suspiro el despertar de una agonía.
La expresión de un latir suave y tenue.
Es mi ser que de amor delira.
Es el final de una risa que ligeramente muere.

Es una historia de amor breve
que se resume en una poesía:
ligera, triste o alegre,
es el viento del alma mía.

La vida inicia con este sutil quejido.
El amor se enuncia mejor con ese alegre y final gemido.
La nostalgia busca su salida en un triste sollozo.
La muerte llega con este efímero lamento.

Existir es un fugaz suspiro. Es todo esto que vibro.        
Mientras me esfuerzo por mostrar una sonrisa falsa,
la vida pasa cual las páginas de un inquieto libro,
con episodios ardientes para quien ama.

Son los besos que se quedaron en promesas.
El reencuentro que se convirtió en deuda.
Tierna brisa de amor mi desventura.
Este sin aliento del que ahora soy presa.

Suspiro una queja.
Suspiro mi condena.
Suspiro la distancia.
Suspiro tu ausencia.

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