martes, 9 de septiembre de 2014

Desilusión...

"No hay cantidad suficiente de fuerza de voluntad que pueda superar la bioquímica"
 
Por Mireya Cerrillo.


Estoy instalada en la ciudad sin rumbo, en una vida sin ilusiones y en una sociedad mata sueños.
En búsqueda de la felicidad en la psicología y la psiquiatría, sin nada que me apasione ni un algo que me haga vibrar. ¿Qué será?
La muerte me sigue pareciendo fascinante y la vida por el contrario me parece carente de sentido. Se dice que no se sabe lo que se tiene hasta que se pierde. Se dice también que lo tengo todo y sin embargo me siento vacía. ¿Por qué?
¿En qué momento “la vida que tenía por delante” se convirtió en este constante sentimiento de vacío? Va más allá de una decisión. Es un estilo de vida no elegido. La suma de todas las mentiras compradas durante mi vida.
Prozac: el antidepresivo más recetado, la pastilla de la felicidad. Mi aliado en tiempos de tormenta cuando la genética de la felicidad está jodida. Y yo me pregunto constantemente si el sentimiento de vacío es física o química.
Sea como sea: desilusión, desencanto, desengaño, desesperanza… a ratos me siento mejor y trato de vivir sin la fluoxetina. Pero es imposible vencer los estragos de la bioquímica ausente en mi cerebro.
Mi mente lo controla todo y es realmente poderosa. No se puede silenciar algo cuando el ruido interior es más fuerte.
No hay motivos para este fuerte sentimiento sin sentido, sólo una lista de sin razones llenas de significado.
No hay nada que disfrace mi sonrisa, que acalle mi mente o que cambie mi bioquímica. No hay ilusiones renovadas pues todo son falsas esperanzas.


 

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