sábado, 9 de agosto de 2014

Bitácora del Capitán...

"Soy el amo de mi destino, soy el capitán de mi alma" Nelson Mandela.

Por Mireya Cerrillo.

Al hablar de la bitácora del Capitán nos referimos al cuaderno donde los navegantes relataban el desarrollo de sus viajes para dejar constancia de todo lo acontecido en el mismo y la forma en la que habían podido resolver los problemas. He aquí mi breve intento:
Hace veintitrés días que crucé el Océano Atlántico. Después de haber hecho una breve escala en el Puerto de Barcelona para reconocer estás lejanas tierras que cada vez siento más mías, me encuentro de vuelta en la ciudad nórdica de los canales, molinos y tulipanes. En busca del holandés errante inicié la travesía con días de sol aunque ya ha habido otros de copiosa tormenta. Tempestad interior que me ha llevado a tomar mi brújula para retomar el camino.
He conocido a otros viajeros que como yo están en busca de un nuevo mundo. Tratan día a día de conquistar esta otra cultura, de aprender este duro idioma, y de seguir a pesar de las vicisitudes que el camino de lo desconocido nos depara.
¡Oh el viejo continente!, ¿encontraré en ti lo que tanto ansío? ¿Será este mi puerto final? Tantas dudas y sólo una respuesta: Sigue navegando a pesar de la tormenta, a pesar de ti mismo, a pesar de tus dudas, a pesar de todo, sigue navegando.
Reviso y tengo las herramientas necesarias: una brújula que me oriente en la dirección adecuada, un mapa para no perder el rumbo, un reloj para no perder el tiempo, un astrolabio para calcular la altitud de las estrellas que quiero alcanzar, y una libreta y una pluma para poder plasmar mis impresiones, miedos, alegrías, tristezas, frustraciones y mil y un emociones.
Tengo a la bóveda celeste de mi parte para continuar guiándome, sé que los 7 mares favorecen este viaje y los 4 vientos soplan para poder gritar y acallar mis angustias.
Mi capitán favorito Jack Sparrow dijo alguna vez: “Cada partícula del propio ser queda expuesta al misterio infinito de la existencia”. Es decir, somos parte del indescifrable infinito y es mejor no saber qué instante será el último.
Mi vida es la de un pirata: navego aguas internacionales. Voy tentando a la suerte. Soy un corsario sin permiso de navegar, trotamundos, lejos de mis playas, surcando las olas. Soy yo con el alma de pirata.
Bitácora del Capitán cerrada hasta el cese de la tormenta.


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