jueves, 9 de enero de 2014

Incondicionalmente...



Por Mireya Cerrillo.

Aprendo cada día a amarte como me pides:
sin condiciones ni limites,
Toda yo me rindo a este tormento
a aceptarte así, sin juramentos.

Te veo realmente tal y como eres.
Valoro tu luz y tu lado oscuro.
Somos estos dos seres
distanciados y en constante apuro.

Me dejo guiar por ti sin miramientos.
Sin miedo y de manera libre.
No hay restricción a lo que por ti siento.
¡Qué osadía dejar que todo esto vibre!

No hay requisitos a mis sentimientos.
No hay dudas ni cuestionamientos.
Este amor no juzga, sólo sueña.
Se inquieta e impaciente te espera.

Incondicionalmente, no reniega.
En la confianza está la entrega.
No hay presión a este aprecio.
Sólo lo que te profeso en estos versos.

Mi corazón está dispuesto
a quererte sin horario ni medida.
Es el más honesto de los gestos,
así te da la bienvenida.

Te quiero más allá de las fronteras.
Quiero amarte sin resistencia.
Mi pecho es tu hoguera
que combustiona ante tu ausencia.

Esto es lo que ofrezco:
un corazón hambriento y travieso.
Así te quiero: único y atento.
Tú constante en mis pensamientos.


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