sábado, 3 de mayo de 2014

Un día de sol…

"Contemplad la pureza divina de la mañana… Esta prodigiosa sonrisa, el sol. El sol, esta flor de los esplendores infinitos…” Victor Hugo

Por Mireya Cerrillo.

Pablo Neruda escribió alguna vez:
“pienso imitar la humildad
y pedir que perdonen mi alegría…”
Siento que quizás también ese sea mi deber:

Me disculpo por este breve júbilo.
Pues es en la tristeza y en la ausencia
que encuentro un apacible sigilo
y siento caer, ante mi propia demencia.

Imitar la humildad con tal genialidad: imposible.
Robar letras a tan grandes poetas: sacrilegio.
Es en la claridad del día que todo parece tangible.
Mas infinitas son mis palabras en temporal silencio.

Ya lo díjo Benedetti:
“Si el sol no calentara,
si la luna no existiera…”
yo digo que no habría poesía
ni a quien contar mis confidencias.

El sol se levanta muy de mañana
y a mi alma alborotada despierta.
El sol alumbra a la distancia
y apacigua lo que hecho en falta.

Despierto anhelando un reencuentro,
viviendo un eterno desencuentro.
Y mientras fría está mi esencia,
el sol pretende iluminar pues no cuento con tu presencia. 

Para Van Gogh el sol era una luz inalcanzable.
Así siento el resplandor de tu ser y tu mente:
Inaccesible ahora, pues entre nosotros todo es incierto,
fuente de albor, de lo bello y verdadero.

El sol quema y poco a poco nos va convirtiendo en cenizas.
Fuego fugaz de mayo, claro, dulce y amarillo.
Sólo quedan nuestras ganas que tanto ardían
en el juego constante de dos tontos chiquillos.

De niña veía al sol dibujar mi silueta.
Radiante era jugar con mi contorno.
El asombro de una niña inquieta,
el inicio de una locura sin retorno.

El sol que suple a la luna,
¡Qué calumnia pretendender dar luz a mis días!
Mas a mi alma aturdida no la engaña
aunque esté llena de dudas, me otorga efímeras alegrías.

El sol después de todo es una estrella,
y yo vivo embelesada de la bóveda celeste.
Me da luz, calor, energía y procura ser mi guía.
Es el astro que me lleva al sur, que me orienta al norte.

Un día de sol para el pintor y poeta.
Un día para el color y fulgor de tus ojos.
El sol es de la eternidad sólo un momento.
El sol que roba instantes y va dejando sombras y poemas.

Una noche de luna para esta loca enamorada.
Una noche de luna para robarte una serenata.
Un día de sol para aminorar nuestra andanza.
Un día de sol para perderme en tu mirada.



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